Las
semillas del tomate le ruedan por la boca, rebozándose con la saliva y el vino con
gaseosa. Aspira a ser un gran crítico gastronómico, y, para practicar, se
dedica a probar menús baratos de menos de diez euros. A través de la escritura,
cuando acaba de degustar los platos, anota sus sensaciones. En esta ocasión ha visitado
el Bar Manolo: “La bebida sabe a verano; la ensalada me conecta con un paisaje;
los macarrones con la euforia; el postre, un vasito de helado de vainilla y
chocolate, con la sonrisa de un niño; y el café, desgraciadamente, no entra”.
viernes, 28 de julio de 2017
domingo, 23 de julio de 2017
EL CAMBIO
Corres
peligro de convertirte en un buen hombre si la conciencia te dicta hacer buenas
acciones. No caigas en eso. La bondad debilita. Es mejor que malpienses de todo
aquello aparentemente afable. Hazme caso. Desconfía siempre. No seas tan
cándido. ¿Qué te hace tener tanta fe en el ser humano? Atrévete a quemar algo;
un contenedor, una casa, un bosque…Que el diablo entre en ti como lo ha hecho
con las moscas y los mosquitos. Sé maligno. Siente el odio y el instinto
suicida; y cuando estés dispuesto, morir será un simple vacío que podrás
revivir las veces que quieras.
Relato finalista en Wonderland el 18/11/2017
Relato finalista en Wonderland el 18/11/2017
lunes, 10 de julio de 2017
COLORES
Oigo
los colores. El magenta es criticón y escupe primicias infundadas. Para
nada es mi color favorito. Ni el rojo, que es intenso y excesivo, y habla
siempre de lo cruento. Apoyo suavemente la oreja sobre el verde y no me infunde
esperanza. Más bien lo contrario; anuncia el poco tiempo que me queda: 23
días, 22 horas, 28 minutos y 44 segundos… El amarillo me relaja, es más imaginativo.
Inventa historias. La última sobre un pueblo donde todos se llaman igual y
practican acupuntura con cactus. El azul es un cielo, no habla, solo emite el
sonido de chupar caracoles. Asquea un poco, pero enseguida me provoca un reír tonto
que disipa lo inminente.
sábado, 8 de julio de 2017
EL HOMBRE DISTRAÍDO
El
paisaje urbano consume al hombre distraído; a ese que deambula sin rumbo con
las manos cogidas tras la espalda, sosteniendo entre sus labios habanos
apagados. Ya lo tiene todo hecho; se ha descubierto a sí mismo con plenitud. Escucha
las calles, observa la vida, y nunca habla. En su cabeza suena constantemente
una canción triste que lo aísla del tráfago de la ciudad. Añora el ahora y los
bancos con sombra donde dormita largas horas. Solo el horror se hace mueca en
su rostro cuando descubre que el placer del tabaco que impregna su alma
desaparece de su boca.
jueves, 29 de junio de 2017
SANDIAS
Puedo
filosofar en grandes jardines, pero si la muerte ha de hallarme que sea en mi
pequeño huerto sembrando sandias. Me veo dentro de ellas, encogido, en posición
fetal, esperando el milagro de la vida. Existe una conexión especial. Es así.
Cuando llega el tiempo las recojo, doy unos golpecitos en su costra y, por el
sonido, sé si estoy óptimo. Últimamente no lo estoy. Malas cosechas. Pero sigo
sembrando. Mi voluntad de jardinero hace que siga enfangado en el estiércol y
la hez, pues de lo más bajo y degradado quizás vuelva a brotar lo bueno, útil y
bello.
jueves, 22 de junio de 2017
FOROFOS
En
el bar de la esquina ven el fútbol atentamente; aunque no es del todo cierto.
La mayoría tiene la mente ocupada en cuestiones ajenas al partido. Engañan. Hay
un señor retraído que me inquieta. A través de mi capacidad extrasensorial puedo
percibir un pensamiento que le obstina: su anhelo por morir para llegar al
estado de placidez más puro. El ruido del ambiente y las cervezas le sirven de
bálsamo; mantiene la mirada en la pantalla y cuando uno de los equipos marca,
ese mohín de timidez desaparece y se deja llevar por la euforia del momento
gritando ¡¡goooooooool!!
viernes, 9 de junio de 2017
BUENA PRENSA
Del
periódico no leo nada, ni los titulares. Entorno los ojos y, con esa visión
difuminada comparable a una severa hipermetropía, voy pasando las hojas.
Primero observo –sin apenas apreciar– la página derecha y después la izquierda;
unos minutos cada una. Percibo los grises que llenan prácticamente el espacio
del papel, las zonas puntuales de color y el desvanecimiento de las imágenes
que ilustran las noticias. El texto pierde su nitidez, son líneas desdibujadas,
como mal borradas, y cada página se convierte en un cuadro abstracto de
contenido sensorial, motivador y lleno de interpretaciones. Una placentera
exposición para los sentidos.
martes, 6 de junio de 2017
Cuando
el señor barbudo añora intensamente se desanima, se acurruca y se dispara
aire caliente con el secador de pelo. Sale de casa, pasea y siente una profunda
frustración al verse reflejado en los escaparates. No soporta su apariencia,
pero sobre todo el continuo ruido de tuberías dentro de su cabeza. Respira
profundamente y contempla el cielo. Se recompone. «La frustración no es tan
mala», se dice. «Es lo habitual». Luego sonríe, y, como otras veces, al llegar
a su casa busca la felicidad en Google: una imagen bonita: una puesta de sol o
un amanecer, lo mismo le da.
viernes, 24 de marzo de 2017
NADA BUENO
En
la ciudad donde siempre se bosteza da la impresión de que sus habitantes sean
cantantes de ópera mudos. Abren la mandíbula hasta los topes mientras deambulan
por las calles como autómatas. Debido a ese acto involuntario toman y expulsan
el aire lenta y profundamente. Incluso, los más embelesados, cierran los ojos
unos segundos y, como en los últimos suspiros, liberan la niebla tóxica y
atenazada de sus adentros. Los que dedican su tiempo a quehaceres más dignos, o
los que apenas bostezan, interpretan en cada una de esas contagiosas boqueadas
una señal de hambre, sueño o aburrimiento. Nada bueno.
martes, 21 de marzo de 2017
LO CONCRETO
Uno
ignora las cosas concretas, incluso cuando le llega la madurez. Yo moriré
maduro maduro y sin saber nada de nada; pero me despediré de todos. Lo haré a
los cien años, un día que llueva, en fin de semana y a eso de las cinco y media
de la tarde, merendando con los míos en una chocolatería. Tengo esa
palpitación. «Quiero deciros algo», les diré. Entonces les anunciaré que cuando
amanezca seguiré con los ojos cerrados, conectado a mi sueño de manera
permanente, que no traten de despertarme y que esta merendola la tienen pagada.
Esa será mi hora.
Relato finalista en Wonderland el 08/04/2017
Relato finalista en Wonderland el 08/04/2017
viernes, 10 de marzo de 2017
SOLEDAD
Disponer
de un interlocutor es relativamente fácil. Yo lo consigo en los bares. Sonrío,
saludo y vierto sobre él la conversación. Empiezo con: “¡qué día más bueno!” o
“parece que va a llover”, dependiendo del tiempo que apunte. Luego suspiro
fuerte y exclamo: “¡No somos nadie!”, y suelto algo sobre las dolencias humanas.
Mis exhalaciones suscitan sentimientos profundos. Capto el interés. Recurro
también a: “¡ay, estos políticos!” o “¡este Barça no es el que era”… Y así; sin
profundizar demasiado en el diálogo y sí en la atmósfera; porque
independientemente de lo que se diga, lo que busco es compañía.
Relato finalista en Wonderland el 25/03/2017
Relato finalista en Wonderland el 25/03/2017
martes, 7 de marzo de 2017
DUALIDAD
Dos
hombres que se cruzan por la calle se intuyen almas gemelas. Se han visto solo
un momento y cada uno piensa del otro exactamente lo mismo: «Este señor está
deprimido, tiene la mirada triste, y, aunque parezca que vaya a algún sitio,
únicamente da vueltas». Se han intercambiado una sonrisa de cortesía y coinciden
de nuevo en su pensar: «El pobre seguirá andando sin rumbo, se sentará un rato
en algún banco para dar pan a las palomas y a casa». Las nubes se enrojecen y
dos vehículos desenfrenados conectan respectivamente con ambos pensamientos
idénticos en sendos cruces paralelos.
martes, 28 de febrero de 2017
EL CUCHITRIL
Cada
cual puede fabricar su espacio de detritus. Yo
tengo una habitación que he ido llenando de recortes de revistas, fotos, posters,
postales, anotaciones, recibos, documentos… Todo aquello acumulable que puede
engancharse en las paredes y el techo con una chincheta. También he ido
embutiéndola de trastos y objetos inservibles, restos de comida, botellas
vacías y marcas biliosas producidas durante las noches virulentas. Es un santuario
de desperdicios orgánicos, un espacio donde fusionarse con esa esencia, y ya está
a un nivel tan coherente, impenetrable y compacto que cuando se consigue uno se
da cuenta de que no tiene límites.
lunes, 27 de febrero de 2017
EL SORDO MUDO
Ahora,
en serio: ¿tú no puedes quitarte ese acento que tienes? Yo he podido y ahora
hablo normal, como todos, ya me entiendes. Cuando vine me sentía un bicho raro
entre tantos con la misma musicalidad. Las vocales las pronuncian sonoras,
abiertas, desbocadas, abriendo la boca y casi con la lengua fuera. Para
nosotros es un gran esfuerzo, requiere de mucha práctica, pero si lo consigues
te aseguro que te verán con otros ojos y no te considerarán un intruso. ¡Ponle
empeño! Otra opción si ves que no puedes, es expresarte con las manos a
través del lenguaje de signos.
jueves, 23 de febrero de 2017
EL MONSTRUO
Tanta
felicidad lo volvió grotesco. Y esa verdad, tan plena y pura, hizo que su
rostro evolucionara hacia una fealdad elaborada, complicada. Sus ojos podridos
eran dos negruras que parpadeaban una y otra vez, y veía fotogramas, secuencias
intermitentes de paisajes que cambiaban mientras se tambaleaba por la calle. Su
respiración arenosa, los cuajarones que goteaban de su esperpéntico cuerpo y el
roznido sibilante de sus afilados colmillos eran los signos de un ser
felizmente involucionado, utópico. Su violencia era solo de pensamiento,
incruenta, metafórica, y, como muchos de los mortales, tenía dudas entre hacer
el bien o el mal.
lunes, 20 de febrero de 2017
NO ESTAR EN PAZ
El
señor que busca su sosiego lleva un jersey de colores imposibles. Sus ojos son
de buena persona, algo tristones, de cejas angulosas que proyectan ternura.
Está con amigos, escuchando una conversación de la cual no sabe mucho. Más bien
nada. Pero disimula. Asiente con la cabeza como si tuviera alguna opinión al
respecto, y, en algún momento, dice algo. «Mejor haberme callado», piensa. Se siente
mal de ser como es, de su fragilidad, de su ignorancia, de ese desasosiego que no entiende. Pero sabe algo: el miedo que lo acecha no es malo,
solo un aviso para el alma.
viernes, 17 de febrero de 2017
INSEGURIDAD
Yo
soy yo porque me recuerdo, me reconozco, tengo una historia que me avala, un
pasado. Mi entorno me asegura repetidamente que existo y que mi presencia es
evidente. Sin embargo, no acabo de creerlo. Ahora estoy en medio de una plaza
llena de gente, encima de un pedestal, el de una estatua de bronce, y, para
salir de dudas, grito escandalosamente. Diría que mi voz se proyecta como el rugido
de un león salvaje. Y, sí, la gente se alerta, me mira, me señala, e incluso algunos
me dicen de todo. Pero aun así, no las
tengo todas conmigo.
martes, 14 de febrero de 2017
SU PRIMER WHATSAPP
Me
gusta observar como mi madre escribe un mensajito por el móvil. Se lo he dejado
porque quiere enviarle un whatsApp a mi hermana. Se acomoda en su viejo butacón
de realizar labores y lo redacta poco a poco, con un dedo, poniendo los cinco
sentidos. Seguramente acabará lleno de faltas de ortografía, de esas tan
escandalosas que dañan la vista. Pero no importa. Viéndola, ahí, toda puesta,
se me inundan las pupilas y el alma. Me derrito. Porque todo en ella me provoca
ternura; la añoro en vida y no puedo evitar que me palpite la nostalgia del
ahora.
viernes, 10 de febrero de 2017
EL PASEANTE
Ahora
ya no me calzo lingotazos de cazalla para salir a la calle. Salgo antes de que venga
la tentación y camino rápido. Miro la acera, las baldosas, su dibujo
geométrico, y me pierdo en ese laberinto de líneas y surcos que componen el
suelo que piso. En una ciudad estaría bien plantearse un asfaltado de las
calles en diferentes colores para diferenciar las clases sociales; todo está
demasiado grisáceo.
También levanto la vista del pavimento y
miro los escaparates, los letreros de los establecimientos, los paneles
informativos, las señales… Leo todo lo que puede leerse, observo los colores, las
formas; lo escaneo todo. Al final ya no necesito ver, me lo sé todo de memoria y me atrevo a cerrar los ojos durante un rato para guiarme a través del oído.
Percibo la voz de los perros. Algunos la
tienen suave y atiplada; la de los gatos es distinta, la cambian dependiendo de
la calle o el barrio; y de esas que cuchichean no me fio nada. Aunque la peor
de todas es esta voz que me habla. «Mira las baldosas», vuelve a insistirme. Las
miro. «Observa sus manchitas negras. ¿No ves nada?». Las observo, y llego a
organizarlas como si fueran regiones, algo parecido a un atlas humano.
Entonces, por un momento, la veo, ahí estampada, suscitándome el amor por medio de su sonrisa. Pero la voz irrumpe
otra vez y me dice que vuelva a leer los letreros de la calle.
jueves, 2 de febrero de 2017
UN ARTISTA
Entre
estas cuatro paredes –rectifico, seis, hay techo y suelo, gracias a Dios–, doy
rienda suelta a mi imaginación. Quizás demasiado. La barba me ha crecido y no
me he dado ni cuenta. Seguramente huelo mal, solo me lamo un poco por las
mañanas. ¿Por qué debemos lavarlo todo con agua? Prefiero humedecerme con el
rencor y el desprecio de mi saliva, y crear una versión de mí mismo nunca
vista. Expresar alegría se ha vuelto imposible, igual que mezclar estos colores
de mierda. Odio la música de fondo que me pongo, aunque me alimenta; me hace
superior, cruel, lívido de furia. Y remueve en mí el vicio; ese mismo que tuve
con las máquinas tragaperras.
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