Necesito salir de mi zona de confort y plantarme en este paisaje frío y
nevado. Ya está bien de lo de siempre. Una tecla de reinicio es lo que busco, o
un buen resfriado que me deje tocada. Sentir las estalactitas que lleva el aire
en mi rostro; que mis ojos perplejos se humedezcan y lloren al descubrir una gélida
ventisca. Ojalá mis pupilas fueran nieve y mis lágrimas perlas congeladas. Pagaría
por moquear como una gorrina y tener una tos seca, tuberculosa, que me obligara
a regurgitar, a escupir lapos amarillos y verdes sobre un manto níveo de hielo.
Ya estoy cansada de que todas mis ideas de felicidad acaben siempre en una
maldita tienda de moda.
viernes, 15 de diciembre de 2017
NUEVA ESPECIE
Aparto la niebla con la mano, como si fuera una cortina, y entro en una
casa desconocida. Accedo a una habitación circular y me tumbo sobre una cama
mugrienta de humanidad. La última vez alguien me partía con una sierra en tres
trozos. Esta vez es distinto; me ahueco los pulmones y saco hierba fresca para crear
un pequeño prado. Enseguida pastan vacas esqueléticas que eructan vahos de
contaminación, y saltan sobre el colchón imitando a niños tristes. Desde que
algunos hombres vivimos colgados de las lámparas ha nacido una especie luctuosa
que transita a sus anchas por las casas.
miércoles, 13 de diciembre de 2017
AUTÓMATAS DE LA LEY
Bajo la apariencia de la legalidad puede estar instalado lo rancio y la
suspensión de un terrible virus que ha ido expandiéndose a través del tiempo,
de los apellidos. La ceguera individual y la de los grupos políticos determinan
las realidades de ahora. Y, al final, es complicado interpretar la verdad.
Haciendo de vientre en mi trono he pensado que la verdad debería ser interpretada
por androides programados. Sí, robots; algo que no fuera humano. Cuestionamos a
las personas más inteligentes; a las que más han estudiado; a las que sentencian
con una maza las posibles lecturas… Algo debe estar fallando. Será que todo está
podrido (¡uff, sí, cómo huele!). La mayoría pertenecemos a algún bando –ya no se
valoran las individualidades–, y así es complicado ver lo que es justo. Se han
creado normas tan necesarias como confusas, y parece que ya no hay capacidad
para crear otros matices dentro del orden. Por eso yo prefiero el sentido común
que es capaz de evaluar un buen robot que el de una buena persona.
martes, 12 de diciembre de 2017
GOOGLE (2)
Un señor enfermo coge la mano de su esposa que está al lado. Le dice
que tiene miedo, que no sabe cómo afrontar sus últimos días. Su mujer lo mira
con afecto, esboza una tímida sonrisa y, desde el silencio, le da un beso lleno
de ternura. «No pienses», le susurra acariciándole la mejilla. La sentida sugerencia
solo pretende aliviar esos duros momentos. Pero el señor no está hecho para
aceptar el final ni para anular su mente de pensamientos. «No puedo, querida.
Es lo único que hago. Pensar. Pienso que podrías mirar en internet qué hacer en
estas situaciones».
miércoles, 6 de diciembre de 2017
LA TOS
Entro en tu casa y adopto todas las formas. Ahora que fumas soy el
cenicero y también el cigarrillo. Soy el humo que tragas con ansia. Me centro
en eso. Recorro tu laringe y la araño para provocarte una tos fea. Llego a tus
pulmones; están negros, carbonizados, invadidos por larvas de nicotina. Las
aniquilo y dejo tu aparato respiratorio limpio, bien sano. Deseo que inhales el
aire y notes la diferencia. ¡Qué bien!, ¿verdad? Luego, cuando sientes en ti el
milagro, adopto la forma de un alfiler y agujereo insistentemente tus órganos
para que mueras de una hemorragia interna.
martes, 5 de diciembre de 2017
EL ERMITAÑO
No echo en falta el aseo personal desde hace mucho tiempo. Tengo una
vida sucia y plena. Evidentemente vivo solo, como un gato solitario, protegido
por una costra dura y roñosa. Si por alguna circunstancia tuviera que entrar en
contacto con el agua, a estas alturas, lo haría como un crustáceo, pues poseo
un caparazón similar al de estos artrópodos. Los seres humanos estamos mal
diseñados. Tenemos la fortaleza en el interior y la fragilidad en la parte de
afuera, en la piel, en ese velamen sensible a las caricias que puede sangrar
con el leve pinchazo de un alfiler.
Relato finalista en Wonderland el 24/03/2018
Relato finalista en Wonderland el 24/03/2018
domingo, 3 de diciembre de 2017
LA CAJITA
La mujer que estoy encantado de conocer es una de esas personas en
peligro de extinción que da gracias por todo. Da gracias a la luz que entra por
la ventana cada día; a las flores que le alegran la vista; a los pájaros que
trinan y hacen cabriolas en el cielo; a las nubes por su lluvia; a sus hijos, a
sus nietos, a la gente; a todo aquello que le da bienestar. Es positiva, no
cabe duda, y esa espiritualidad con la que ha nacido hace que enarbole su fe
como una bandera; porque su bondad, lejos de ser una postura simplona, hace que
pueda soportar las adversidades. Hoy la he oído hablar sola. Se dirigía a la
cajita que tiene sobre la cómoda. En ella ha ido guardando los dientes que le
han ido cayendo. Concretamente hablaba a una pieza medio podrida que acababa de
introducir. Y decía: «Querida muela, te doy gracias por aguantar en mi boca
todo este tiempo».
sábado, 2 de diciembre de 2017
LA MELÉ
Los escarabajos y las cucarachas viven lo suficientemente cerca como
para saludarse todos los días al salir de sus respectivas casas. Lo hacen por
educación, ya que en realidad se odian; experimentan un asco tremendo al
cruzarse en sus idas y venidas. Un día, ese gesto de cortesía, derivó en
trifulca; perdieron su pundonor y llegaron a las patas. No supieron comportarse
como insectos civilizados, y el choque originó una ridícula melé, una lucha absurda
entre dos bandos invertebrados. Yo, desde la rama de un árbol contemplé la contienda
y me avergoncé de pertenecer a la familia de los coleópteros.
Relato finalista en Wonderland el 03/03/2018
Relato finalista en Wonderland el 03/03/2018
martes, 28 de noviembre de 2017
MOSCAS SOBRE LIENZO
En el techo del bar hay tres moscas. Llevan un buen rato sin moverse
del sitio y hacen que dude de su naturaleza animada. Parecen tres puntos
negros, tres pequeñas máculas sobre un gran lienzo blanco. Así podría titular
una pintura mía. Me despisto un segundo y desaparece una. Ha volado, supongo. Me
quedo observando las otras. Espero su movimiento, su revoloteo inquieto. Esta
vez mantengo la mirada. Contemplo la nueva creación –«Dos máculas sobre lienzo»–,
y permanezco absorto al espectáculo que el techo está por ofrecerme. La
sencillez de este hecho ordinario es el alma de mi ingenio.
Relato finalista en Wonderland el 04/02/2018
Relato finalista en Wonderland el 04/02/2018
domingo, 26 de noviembre de 2017
PENIS-COLA
Estar en mi pueblo un domingo por la tarde es como no estar en ningún
sitio. Es como pertenecer a un lugar olvidado. Puedo ir desnudo y trotar por
las calles, sintiendo la brisa y la flacidez de mi colgajo. Disfruto de esa
sensación incomparable al subir las pendientes adoquinadas del casco antiguo.
La sangre se mueve, me estimula, y engrandece mi modesto miembro. Lo empina
como la lanza de un épico caballero que va al galope en un corcel invisible. Las
justas con la niebla y la calma son mi mejor desafío. Mi pueblo me pone; permite que viva en paralelo.
viernes, 24 de noviembre de 2017
LA PROFECÍA
Ya está todo preparado para que nazca. El cuello del útero se dilata.
La matrona le indica que debe empujar con fuerza, manteniendo el pujo el mayor
tiempo posible y lo haga coincidir con las contracciones. Enseguida se ve la
cabeza del bebé. Sale lentamente, fruncido en una mueca sobrecogedora y arqueando la pelusilla de sus cejas. Una
vez fuera mira en derredor y se ríe como ningún otro rorro lo ha hecho. No
llora. Su madre solo quiere sentir su peso en sus brazos, aun sabiendo que,
cuando crezca, ella será presa del llanto, los gritos y la histeria.
Relato finalista en Wonderland el 24/02/2018
Relato finalista en Wonderland el 24/02/2018
miércoles, 22 de noviembre de 2017
LOS BUENOS ASESINOS
En mi familia somos todos asesinos. Yo estoy empezando a tomar
conciencia de ello. Veo que somos sensibles y talentosos en lo nuestro y nos
esforzamos en buscar la belleza, la estética. Sin embargo, no planificamos ni
programamos; ni usamos patrones estratégicos a la hora de manifestar nuestros
actos homicidas. Eso sería retorcido. Solemos actuar con espontaneidad,
sencillez, llaneza… Nuestra violencia es una metáfora, una grata inconsciencia
que posee una estructura sólida. Al final todo cobra sentido. Solo nos limitamos
a acelerar lo que es irremediable, y seguimos los impulsos de nuestra verdad para
aceptar los caprichos de la naturaleza.
martes, 21 de noviembre de 2017
EN EL BOSQUE
Cuando la até al árbol fue cuando me di cuenta de que tenía un cabello
precioso. El flequillo le caía sobre sus ojos azules como una cortina de color
avellana, y mil bucles de pelo alborotado dejaban entrever graciosos mechones rubicundos.
Era una melena voluminosa, hidratada, sedosa... Así la noté cuando mis dedos aplanaron
sus tirabuzones y dispuse sobre su testa una manzana de piel amarilla. Su
mirada rabiosa se transformó en una dulce consternación, en un abatimiento
opaco y gris. Se quedó inmóvil como una estatua. Sabía bien que estaba allí
para que yo probara puntería con mi ballesta.
sábado, 18 de noviembre de 2017
PATOSO
Estoy orgulloso de no odiar a nadie; de no recurrir a los malos pensamientos
para acertar; de no pensar en el dinero. Estoy satisfecho de sentirme una
hormiga; de perderme en los mercadillos, incluso en los laberínticos de mi conciencia;
y de no aclararme cuando busco respuestas. No me importa cuando la gente no me
identifica por la calle. La vida es extraña, te levantas y no sabes con quién
van a confundirte. «¿Carlos? ¿Fernando?» Ellos disparan. Me miran raro. Yo les
sigo la corriente. No saben que cuando te retocas el rostro estéticamente puede
quedarte la cara de pato.
viernes, 17 de noviembre de 2017
DISNEYLAND
¿Qué pasa con el individuo que está dentro del Pato Donald?
Cuando se dirige a los niños y los coge en brazos me reconcomo. No veo
su verdadera apariencia, ni su expresión, ni oigo su voz. No tengo pistas de
nada y mi imaginación vuela. Se torna terrorífica. Presiento a un homúnculo
apestoso que se ríe, a un espécimen deforme con la cerviz peluda, recubierto de
velámenes de porquería. Solo un ser artificial podría aguantar en ese infierno
de espuma. Estos lugares de fantasía son una ilusión, un espejismo para críos,
que todavía desconocen las naturalezas dentro de uno mismo.
martes, 14 de noviembre de 2017
LAS CIUDADES DE ATREZO
Los conductores concienciados con el medio ambiente van por las ciudades
de atrezo con vehículos de cartón; con siluetas planas de bellos prototipos que
ellos mismos han confeccionado. Sus motores de estraza no se recalientan ni
echan vapores tóxicos, pero los automovilistas emiten ruidos exagerados con su
voz para demostrar su potencia. Estos vehículos humanos no contaminan, pero
perturban acústicamente las calles por las que circulan; existe un pique de
capacidades pulmonares. Un taxista conduce un coche destartalado, diseñado de
cualquier manera. Su voz prístina no está a la altura; no retumba. Seguro que aún
no ha pasado la ITV.
lunes, 13 de noviembre de 2017
EL FENÓMENO
Un prodigio de la naturaleza vivía en nuestra casa. Era un fenómeno bastante
apacible cuando estaba de buenas, pero también podía llegar a ser extremo. Se albergaba
debajo de la cama de mi habitación, y dependiendo del clima que se respirara en
casa podía manifestar su exaltación. Era impulsivo, temperamental. Las discusiones
le afectaban mucho; sobre todo las malas palabras y los gritos ofensivos. En su
mirada airada había tanta maravilla como repeluzno; se revolvía eléctrico como
un rayo; era un huracán devastador que manifestaba su estado. La casa quedaba
destrozada, pero gracias a él todo volvía a su cauce.
jueves, 9 de noviembre de 2017
CONCIERTO N.1 EN SOL MAYOR DE MOZART
Me gusta la música. Tanto como a los propios músicos. Voy a casi todos
los conciertos de mi hija. Es flautista. Flauta segunda, para ser precisos.
Pero hoy es un día especial; es la protagonista. Sustituye a la solista oficial
de la Orquesta porque está encinta. Pronto va a parir. Avisan por megafonía
que en cinco minutos va a comenzar el concierto. Apago mi móvil. Ya me lo tengo
aprendido; igual que no debo toser ni estornudar; eso da mucha rabia a los
músicos. Su padre no ha querido venir. Dice que esto, aunque sea un medio de
expresión excelso, siempre es lo mismo; cansa. Dice que estar dos horas sentado
en estos butacones es inaguantable; además, recalca que la cultura solo la
aguanta quien la ejecuta o la crea. No sé, es artista; está un poco pirado.
Dicen que es de los buenos. Sus cuadros desprenden una imaginación desbordante, así
que algo de razón tendrá sobre estas disciplinas del alma. Yo, en cambio, soy
más básica. Solo sé que me gusta la música. Me relaja. Aunque, a decir verdad,
esta pieza que mi hija va a interpretar esta noche se la he oído ejecutar
cientos de veces en el comedor de casa, y la tengo tan oída que, aun gustándome
su melodía, este rato se me va a hacer bastante largo. Pero da igual, es mi
hija. La quiero. Aguanto lo que haga falta. Su hermano tampoco ha querido venir.
Tiene un límite, dice. El pobre vivió con ella cuando se sacaba la carrera en
el Conservatorio y practicaba incasable con la flauta. Fueron cinco años. Pobrecillo.
Es capaz de silbar a la perfección todo el repertorio que, en su día, su
hermana ensayaba con perseverancia. Acabó interiorizando todo lo que tocaba.
Sin duda, él también tiene talento, pero malvive con un tipo de música más
oscura. Ella le hizo aborrecer la “Clásica” y decidió ir por otro camino. Toca la
batería en un grupo de peludos. Ha tirado por el Heavy Metal. Así que he venido
sola. No necesito a nadie. Ellos se lo pierden. Verla ahí, vestida con ese
precioso traje que hemos ido a comprar juntas esta mañana para la ocasión, hace
que piense en todo lo que ha luchado para conseguir su sueño. Sé perfectamente
que le ronda por la cabeza en estos momentos, y no es, al cien por cien, el
concierto que está a punto de interpretar. La conozco muy bien. Ella no quiere tener
nada en la cabeza, pero los pensamientos la abordan. Siempre ha pensado
demasiado. En ocasiones, cuando friego los platos, me abraza por detrás y me
besa. Luego, me rasca la espalda porque sabe que siempre me pica en la parte
media de la columna. Es en esos momentos cuando me habla de sus obsesiones, de
lo que le inquieta. El otro día me dijo: «Mamá, ¿conoces la sensación esa de
que estés donde estés siempre te preguntas qué es lo que estás haciendo allí?
Eso es lo que piensa ahora. Segurísimo. Pero no se le nota. Es una gran
profesional. Es fuerte, dura, pero está llena de obstinaciones que le afectan.
Profundiza demasiado en ellas. Pero cada uno es como es. Yo soy olvidadiza,
despistada, algo cabezota e incapaz de llevar las cuentas de la casa y de
atender a los bancos. Soy una sencilla ama de casa que ofrece equilibrio, muy
de ir a misa y obcecada en rezar por todos. Ahora lo hago por ella; para que el
recital le salga bien… Y todo en la vida. Mírala, ahí está, impertérrita a los
aplausos; concentrada en su música y al mismo tiempo con la cabeza en otro
sitio. ¡Ay, mi loquita…!¡Shhhhhh! Que va a comenzar el concierto.
sábado, 4 de noviembre de 2017
AL FILO DEL CORTE
En la barbería donde voy a cortarme el pelo hay una pequeña mesa con un
montón de revistas del corazón desfasadas para distraer a los clientes mientras
esperamos el turno. Junto a ellas, también hay un tomo bastante grueso que
lleva por título: «Manual Completo de Defensa Personal». No puedo resistirme a ojearlo. Delante de mí van dos señores con pelazo; así que, durante un rato,
puedo sumergirme en las enseñanzas de este interesante manual. Hay ejercicios
sobre presas, caídas, puñetazos, patadas… Es didáctico y está lleno de
ilustraciones. Está formado por un compendio de poses corporales y de explicaciones
sobre cómo defenderse de un atacante armado e inmovilizarlo; de cómo defenderse
de varios agresores y de cómo comportarse en la oscuridad. Después de tan
apasionante entretenimiento, observo al manos-tijeras con aversión, va tan lento en
su trabajo que solo me entran ganas de darle una somanta de palos.
viernes, 3 de noviembre de 2017
ÉL
Tengo información inmediata del sufrimiento de la gente. No pueden
alejarse de mis dominios. Siempre sé dónde están y cómo se encuentran. Los
humanos me imaginan; lo han hecho desde siempre, y han sido capaces de
reconstruir la historia del Universo con su ingenio. Son creativos, todo hay
que decirlo, pero insignificantes. Y, para colmo, les gusta crear guerras a
través del odio. Qué tontos; se engrandecen en su mundo efímero. Yo nunca
imagino. Únicamente hago restallar mis dedos para que se precipite sobre ellos un
cataclismo o dos… A ver si de una vez se les acaba tanta tontería.
Relato finalista en Wonderland el 10/03/2018
Relato finalista en Wonderland el 10/03/2018
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