Faltan escaparates llamativos que exhiban pompas fúnebres a pie de
calle. Deberíamos entender que todo aquello que tenga que ver con las ceremonias
a los difuntos es significativo; y evidenciar lo póstumo en las avenidas más concurridas
o en los centros comerciales, sería una forma de quitar trascendencia a lo inminente.
Tomar conciencia de lo mortuorio es entender que estamos de paso, por
lo que este tipo de establecimientos deberían tomar más visibilidad en nuestra
sociedad. Todo radica en elaborar escaparates sugerentes con coronas de flores
y ataúdes; dar un toque divertido si se quiere, imaginativo, y, sobre todo, ser
capaces de elegir con la familia las exequias de tu defunción, como quien se
compra un vestido en una tienda o un coche en un concesionario. No está bien
dejar todo el trabajo para los que se quedan.
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