Una vez consumados los hechos me fui
a casa, procuré olvidar lo sucedido navegando por la red. Martilleaba el ratón como
un telégrafo mientras masticaba insistentemente un chicle sin apenas sabor, mis
piernas bailaban descontroladas bajo la mesa y hacía remolinos en mi barba con
la otra mano. No había obrado bien, así lo dictaba mi conciencia, acabarían atrapándome. Empecé a sudar, a
temerme lo peor, a desconfiar de todo, incluso de la pequeña cámara incorporada
en la pantalla. Desgarré un pedacito de goma de mascar y la adherí sobre ese
pequeño ojo, en astucia y picardía no tenía rival.
miércoles, 11 de marzo de 2015
sábado, 7 de marzo de 2015
CUALQUIER NOCHE LOS GATOS...
Durante los días de bruma
invernal, cientos de gatos callejeros deambulan por las empinadas callejuelas
del núcleo histórico de un precioso pueblo rodeado de mar por todas partes
menos por la que facilita el acceso. Lo hacen tranquilos, sosegados, sintiéndose
los amos del lugar, y dedicando su tiempo a lamer con deleite el salitre que se
adhiere sobre las miles de piedras rodadas que forman el empedrado. Llega el
calor veraniego y algunos turistas incautos osan ennegrecer el suelo sagrado con
marcas de neumático, sin esperar que los feroces mininos se claven frente a sus
vehículos con intención de matar.
viernes, 6 de marzo de 2015
RABIETAS
Seguía atrapado allí dentro
porque tuvo la genial idea de usar el pestillo interior de la puerta del
armario. No quería que le incordiáramos como otras veces. La mala fortuna hizo
que no pudiera abrirla cuando quiso; se quedó obstruida. Oíamos como la
forcejeaba insistentemente sin éxito, pero no osamos molestarle. Cuando se enfurruñaba
dejaba de hablarnos, nos ignoraba y se encerraba en ese mínimo espacio durante
días. Allí pasó las dos últimas semanas; sin mover ficha. Hasta que una mañana
soleada se me reblandeció el corazón y la
tiré abajo. Y sí, lo encontré demacrado, jadeando, hecho un ovillo.
miércoles, 4 de marzo de 2015
FIN DE LA CITA
Me quedé con cara de tonto al
descubrir que en el último pedacito de papel higiénico había algo escrito. Era
una frase corta, como las que rezaban en algunos sobrecillos de azúcar. Lo vi como
una idea original, un guiño al momento, una sorpresa al intelecto ubicada al final
del rollo. Sentado en el inodoro la leí. Era contundente. Planteaba una
reflexión trascendental acerca de la condición humana. Me hizo pensar un buen
rato y las dudas se instalaron en mi cuerpo. Sentí cómo crecía algo en mi
interior. Entonces recordé qué hacía allí y, asomando la cabeza, grité: ¡papeeeeeeeel!
martes, 3 de marzo de 2015
LOS LIMPIADORES
Lo malo queda grabado en el disco
duro de las paredes: discusiones, gritos, lloros. Las casas lo absorben todo,
por eso deben limpiarse de las malas vibraciones con energía renovada. Quienes
saben hacerlo, además de mantenerlas ordenadas y limpias, cierran las puertas
de los baños, bajan la tapa de los inodoros y colocan los tapones en los
lavabos para que no escape por ahí. Las heridas en baldosas rotas y zócalos
deben sanarse enseguida para prevenir posibles infecciones. Y, aunque un cuadro
torcido no supone una verdadera amenaza para el hogar, estos profesionales los recolocan
porque es como habitar despeinado.
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