viernes, 23 de febrero de 2018

HACEMOS DEMASIADO RUIDO


Con un bolígrafo y un papel me enredo en mi ignorancia, en mis pensamientos, en la voz que me habla, y dejo que me dicte sin pensar en el ridículo porque lo que es saber, no sé nada. Escupo frases, palabras nuevas, una idea que de repente surge y luego se enlaza con otra, como un cadáver exquisito que se mezcla sin buscar el sentido. Solo conviene afilar la sorpresa, el desconcierto, y escribir lo que sea, unas doscientas palabras al día. Me dicen que parezco sensato, maduro, consecuente con lo que escribo. Y yo me río. Me rebozo en el suelo haciendo la croqueta y luego me tiro un pedo. Qué más da todo. «Soy artista», les digo. «Ah, vale… un bohemio», exclaman entendiéndolo todo. Entonces me pongo serio, circunspecto. Les digo que preferiría ser un anciano que toma el fresco sentado en una silla de mimbre, bajo el cálido cobijo de un olivo, satisfecho de lo que ha vivido y de saber de lo que sabe. Ellos sí que son sabios; igual que los árboles que permanecen arraigados a la tierra durante siglos. Oyen, ven y callan. Pertenecen de verdad a un territorio, a un sitio, antes de que la estupidez humana apareciera para talarlos. Si digo lo que digo es porque, en realidad, nosotros no somos nadie. ¿Verdad que hacemos demasiado ruido?


jueves, 22 de febrero de 2018

EL DILEMA


Después de darle muchas vueltas a la cabeza, lanzo una moneda para decidirme por una de las dos opciones. Decido solucionar el dilema con calderilla, sí, con una monedita de dos céntimos; no tengo nada más en la cartera. La coloco sobre la uña de mi pulgar derecho y, ayudado por la yema de mi dedo índice, la impulso hacia arriba. La sigo con la mirada. Al caer al suelo no hace ni ruido, se queda de canto y va rodando por la cocina hasta que se detiene debajo de la mesa donde desayuno. Aguanta ahí, de pie, sin determinarse.

miércoles, 21 de febrero de 2018

EL GENIO DE LAS MATEMÁTICAS


El conocido genio de las matemáticas dejó de serlo al mes de morir su madre. Se suicidó. Incluso su final fue una genialidad, una lección extraordinaria dotada de precisión que estaba por encima de las consecuencias fatales de la muerte. Buscó un modo tan original y bello, basándose en la lógica fundamental de todo lo que existe y de lo que no existe, que la sociedad, lejos de barajar en el incidente una respuesta traumática que evidenciara un profundo pesar, se limitó a salir a la calle para aplaudir efusivamente y en masa la admirable manera en que lo hizo.

lunes, 19 de febrero de 2018

LA PIEL DE LOS HIMNOS


El jabón es una necesidad, no un estilo de vida. Es imprescindible en las pieles humanas que sudan. No tanto en la piel de los enseres domésticos y los suelos de las casas. Yo, pocas veces paso la fregona en la epidermis de las baldosas y la tez barnizada de los muebles. Tendríais que ver la mesa de mi comedor… Como ahí, prácticamente, no hago la vida, en ella puedo escribir poemas con el dedo, igual que en el cristal trasero de mi Seat Córdoba. ¡Madre mía, qué bien lo conservo! Nadie diría que es un vehículo antiguo. En realidad es un coche maravilloso, una reliquia del pasado expuesta todos los días en la calle, junto al estanque de los patos. Su piel es de un gris platino que, cuando se ensucia por las capas de tiempo, permite a la gente soñadora escribir cosas y hacer dibujos obscenos. Dales una explanada de polvo y te garabatearán un mundo sucio y perecedero. Igual que yo lo hago en las polvaredas de mi casa, pues en ellas fantaseo, escribo ocurrencias y esbozo personajes mientras silbo alegre un himno fantástico al que nadie ha sabido ponerle letra.

viernes, 16 de febrero de 2018

DEJAR HUELLA


Dejar huella de tu paso por el mundo es algo parecido a tirar un vaso de líquido de tu esencia en la inmensidad del océano. Es dejar escapar una ventosidad de lo más hondo de tu ser mientras caminas por una selva amazónica. Nuestras cualidades son invisibles. Aunque, como en la lotería, a unos les llega el reconocimiento por su trabajo de hormiga durante toda una vida, a otros por la excentricidad de su talento y a otros por cualquier otra cosa. A saber. Consiguen la fama, la notoriedad y el prestigio, y su éxito abarca todo el mundo, al mundo. Algunos creen que vuelan alto. Les cuelgan medallas, porque sus saltos son tan formidables que alcanzan las nubes, los bajos del paraíso, el cielo, la gloria. Sin embargo, la gravedad es contradictoria, despiadada, y solo los que no se dan importancia, los más livianos, se elevan lo suficiente para mantenerse levitando como seres dignos de ejemplo. Eso lo barrunta ahora un señor vanidoso, con aires de grandeza, postrado en la cama, solo, esperando a que le alcance la muerte.

martes, 13 de febrero de 2018

ESTEFANÍA


Dicen que en el barrio hay un señor que no ha trabajado nunca en su vida. Pasea mucho por el pueblo, come en los restaurantes de amigos y lee novelas del Oeste. Alguna vez me lo he encontrado dormido en el parque, sentado en un banco, con mendrugos de pan en las manos y decenas de palomas revoloteando a su alrededor, sin enterarse de nada. Dios tiene un plan para cada uno. También para ti. Sí. Aunque lo mires con un desaire que raya el desprecio; como si la dignidad y el trabajo debieran ir siempre cogidos de la mano.

sábado, 10 de febrero de 2018

LA ÚNICA VERDAD


La única verdad que decía era cuando llegaba a su domicilio. Pulsaba el botón del portero automático y, al oír la voz de su mujer preguntando quién era, decía: «soy yo». Con el frío en sus palabras y la mentira como bandera, se pasaba días fuera de casa. Adicto a las tinieblas, la delincuencia y a las tretas. No era un ejemplo de persona, de eso no cabía duda. Era un ser mezquino que no merecía vivir en una casa tan confortable como aquella; con todas las comodidades y una familia que, por fin, esa noche dejó de ser buena.

jueves, 8 de febrero de 2018

LA GRIPE


La gripe vuela por casa igual que los mosquitos siseantes antes de picar. Esta epidemia es invisible para nosotros, pero Brutus, mi mastín, ladra diferente cuando la nota en el ambiente. Su ladrido se vuelve leve y atiplado. Ridículo. Pierde todo su carácter perruno. Yo lo acaricio para que sepa que estoy con él; que sienta mi afecto, mi amistad incondicional. Los perros, esta maravillosa hibridación de razas, son los únicos animales que se adaptan a todas las regiones de la Tierra. La raza humana es incapaz de hacerlo. Yo lo intento. Aunque con esta gripe maúlle como un gato.

miércoles, 7 de febrero de 2018

LAS ESTACIONES


Cuando hace un calor sofocante e impropio de la temporada de invierno, alguien salta y dice.
–¡Esto no es normal, lo pagaremos más adelante, ya veréis!
Como si el tiempo fuera un ser malévolo que jamás regala nada. «Disfrutad ahora que podéis de este cálido sol», diría si estuviera dentro de ese cuerpo vengativo. Y puede que haya algo de verdad en esa alarma; y que lo pagaremos. El tiempo, que es caprichoso y cambiante, modela su estado en función del coraje y las ganas de acción. De ahí que, desde hace algunos años, podamos aseverar que solo existen dos estaciones. Se dice que el motivo es por el cambio climático, pero a mí no me convence ese argumento. Malpienso de Dios. Seguro que está detrás de todo este asunto; riéndose sardónico y barajando las alternativas que tiene para hacer de este planeta un lugar inhabitable.

martes, 6 de febrero de 2018

RODAJAS DE LIMBO


El ama de casa coloca sus vivencias en el interior de tupperwares de distintas capacidades. Tiene muchos. Tantos como vivencias. Con una etiqueta las clasifica. Escribe el tipo de experiencia y la fecha, quedando encerradas herméticamente en los envases de plástico. Algunas las coloca en la nevera; las que deduce que van a consumirse pronto, y otras en el armario oscuro de la despensa, junto a las latas y los frutos secos. Los acontecimientos inesperados no los guarda en ningún sitio, la entristecen; son de consumo rápido. Se proyectan en su mente cuando quieren, caprichosamente, como jugosas rodajas de limbo.  

sábado, 3 de febrero de 2018

VAYA TELA


Cuando tu ropa interior huele a festival es que en la cajonera se ha celebrado una fiesta que apesta a locura y a conciertos de flipaos que se cagan en todo. Un aroma de bilis se revela en sus paredes de madera. Litronas de meado y pedos contenidos. ¡Vaya tela la de ese cajón de sastre! Todo el tejido dado de sí por culpa de unos teloneros peludos que regurgitan música sucia y deshilachada. Ahí te quiero ver por la mañana, querido, abriendo la cómoda de tus entrañas para enfundarte unos calcetines o unos calzoncillos con nicotina de la buena.

miércoles, 31 de enero de 2018

LOS BOHEMIOS

¿Qué comen los artistas bohemios cuando pasan hambre?
Pues te digo. Los que fracasan estrepitosamente y no venden nada basan su alimentación en lo que encuentran por los contenedores. Ya te puedes imaginar. Con el estómago vacío todo son bostezos; se acostumbran a no comer y prefieren beber tetrabriks de vino tirados en cualquier parte. Así que comer, no comen mucho. Algún sábado he visto a alguno almorzando en el «Templo», el bar de María y Agustín. Por ocho euros ofrecen una suculenta ensalada con varios cestos de pan artesano; un platazo a elegir entre un montón, todo el vino con gaseosa que quieras, un carajillo y un tubo de pacharán. Más de uno tiene suficiente para pasar la semana sin probar bocado.

sábado, 27 de enero de 2018

TENEMOS QUE HABLAR

Voy a decirte algo bien clarito. Te lo diré deprisa porque me estoy meando desde que entré en este enorme edificio buscando tu despacho. Como me he perdido y no tenía claro en que piso estabas, he tenido que preguntar a la chica de recepción. He subido por las escaleras; el ascensor está fuera de servicio. Hasta el noveno. Veo que eres directora general, eso he leído en la placa de la puerta. ¡Qué callado te lo tenías! Demasiados secretos. Perdona que haya entrado sin llamar. Lo que tenía que decirte ha perdido interés. Paso de palabras. No aguanto más. 

jueves, 25 de enero de 2018

EN EL ZOO

Ese animal tiene los mismos ojos que mi Bertín. No sabría identificar qué tipo de bestia es. Pero su mirada es tierna como la de mi marido. Él está lejos, muy lejos; trabajando como albañil. Seguro que ahora debe estar arañando el cielo subido a uno de esos andamios, sin pensar en el peligro que supone construir rascacielos. Puede que en ese armazón de hierro se haya posado algún ave de bonito plumaje: una grulla, una cigüeña o una paloma que añora con la intensidad de mi mirada. Espero que en algún momento del día algo le recuerde a mí. 

miércoles, 24 de enero de 2018

EL MILLONARIO

En la entrada adhiero un billete de quinientos euros en el que escribo: «Yo, Stefano Montorfano, vivo aquí”. Que sepan que soy el noble de la urbanización, pues pertenezco a una familia de alta alcurnia; el que se merece una calle a su nombre y un saludo adulador acompañado de una reverencia. La mansión donde vivo es impresionante; tiene mil quinientos metros cuadrados sin contar la parte de los jardines. Es la más ostentosa, provista de lujos carísimos; la mejor construida; la que tiene mejores vistas y la que, en este núcleo residencial, posee el sistema de vigilancia más sofisticado. Es por mi incalculable fortuna. Todos deberían saberlo. Pero esta mañana el billete ha desaparecido. La alarma no ha sonado. Supongo que alguien se lo habrá llevado. Los vigilantes de la entrada no han visto nada. Me fastidia que la gente no muestre respeto a mi linaje, a mi abolengo aristócrata. Pero da lo mismo, si es necesario colocaré uno cada día para que sepan con quién están tratando.  

martes, 23 de enero de 2018

EMBOTELLAMIENTO

Esa noche, como tantas otras, se hizo la apnea encima y quedó empapado en ronquidos tronadores, ciceantes, ahogados, roncos… Algunas babas fruto de esa áspera respiración lo calaron hasta los huesos, y, por la mañana, se vio inundado por una cadencia incesante de carraspeos. A este señor, que tiene sobrepeso y las amígdalas hinchadas, le falla el sueño. No descansa y es propenso al cabreo, a gruñir mientras conduce para ir al trabajo. Pierde las formas y se desgañita vociferando frases arrolladoras.
–¡Cabróóóóóón! ¡Lástima no poder ir armado!
Luego, cuando el tráfico es intenso, provoca atascos; se abraza a la humedad de su cuerpo y, dormido, resopla como un cerdo.  

domingo, 21 de enero de 2018

LOS COLORES DAN VIDA

El color del cielo sin nubes es el azul celeste, el más claro; el azul marino es oscuro; y el azul turquí el más oscuro. Los colores en sí mismos no importan, y sí la relación que se establece entre ellos, su contraste. Se puede vivir en escala de grises y desechar las metáforas que hemos inventado: el rojo pasión, el verde esperanza, el azul cielo… Ser daltónico no es ningún problema. De hecho, el señor que viaja por el mundo lo es; ve la vida en blanco y negro –aunque él no lo sabe– y nunca ha hablado de tonos de color en sus crónicas viajeras. Sin embargo, sí lo ha hecho de las diferencias que existen entre los paisajes, las personas y las culturas. El colorido, en el fondo, solo sirve para maquillar la piel de lo que existe. Algunos artistas se atreven a decir que pintan la luz en sus lienzos, y yo, siguiéndoles la corriente, les digo que sí, que los colores resaltan mucho y dan mucha vida.

sábado, 20 de enero de 2018

HACERSE EL TERROR

Hay parejas que se hacen el terror todos los días. Se temen con locura y el miedo les llena de satisfacción. Algunas acaban como el rosario de la aurora, pues su desatino es tan malvado que infecta los días de prontos implacables. Se dejan llevar por el odio y la rabia, y, en esa cólera desmedida, se marcan con malos rollos y violencia doméstica de la buena. Son jardineros del rencor y de las malas palabras. Han ido plantando el desprecio y la inquina para regar su tierra de salpicaduras cruentas. ¡Qué trifulcas tan formidables! ¡Qué daño tan bien parido! Ellos sí que saben. No se abandonan a los dictados de un corazón bueno y compasivo. No contemplan esa opción. Prefieren luchar contra el afecto y la ternura para seguir enardeciendo la oscuridad de sus almas. Nada de caricias ni besos apasionados; todo por el espanto de unos ojos desorbitados. Sentirse amados sería un mal presagio, una señal peligrosa que podría darles esperanza.

jueves, 18 de enero de 2018

CARA DE LUNA

Yo soy todo tuyo. Ya lo sabes. En cambio tú te resistes a ser mía. Dices que lo tuyo es tuyo y que siempre estará ligado a ti. Entiende mí alusión apasionada. Tengo un nido de pájaros en la garganta que pían cuando mi alma está herida; entonces toso desde las entrañas para ofrecerte mi esencia. Esa metáfora te pertenece entera. Incluso mi voz acatarrada. ¿Y tú, con qué me deleitas, querida? Ofréceme algo simbólico, algo imaginario; lo necesito para saber qué sientes por mí. Dame tus ojos, tu boca, tu nariz… Obséquiame con tu cara redonda llena de luna.

miércoles, 17 de enero de 2018

EL VALS DEL PERRITO

Serías más feliz si fueras un perro. Mi perro. Uno pequeño que pudiera llevarse atado con una correa o suelto en la cesta delantera de una bicicleta de paseo. O en el interior de mi bolso, junto al móvil, las llaves, el monedero… Alguna vez te llevaría sobre mi hombro como un loro, y otras, según se diera, bajo mi brazo como un balón de rugby. También te daría libertad, por supuesto. Podrías ir a tu aire e inspirarte mientras te toco un vals con el piano. Pero lo suyo sería que dieras vueltas y vueltas intentando morderte la cola.