miércoles, 3 de julio de 2019

LA ÉTICA DE LOS ROBOTS


Lo sabe poca gente pero en mi ciudad hay varias estatuas que filman lo que pasa. Son auténticas obras de arte, verdaderas manifestaciones estéticas de apariencia hiperrealista. Cualquier elemento del mobiliario urbano podría pasar por una de estas esculturas-espía; un árbol, una farola, una papelera... En mi calle hay una de aspecto humano ubicada en frente de mi portal. Representa a una figura femenina de raza negra sentada en el extremo de un banco. Es perfecta. Lo sé porque vivo justo arriba, en el primero, y, desde la ventana, veo como la gente se sienta en ese banco creyendo que es una señora real, de carne y hueso, ya que, por cortesía, le dirigen un saludo, un hola, un buenos días, y no reciben una respuesta o un gesto por su parte. No sospechan que su total inmovilidad se deba a su condición de estatua. Son figuras moldeadas en resina y vestidas con prendas y complementos reales. La que contemplo a pie de calle lleva puesta una chaqueta negra y un vestido a cuadros blancos, un bolso, unas gafas de pasta, pendientes, unos botines negros y unas medias oscuras. Desde aquí veo cómo se enciende y se apaga un pilotito rojo imperceptible dispuesto en el interior de su frondoso cabello rizado a lo afro. También sostiene un móvil en sus manos. Es de última generación. Justo ahora vibra levemente y emite un ruidito. Pip-pip. Cojo mis prismáticos e intento visualizar la pantalla del móvil. Con la lente alcanzo a ver el nombre del grupo de whatsapp que está abierto en este momento. «La ética de los robots», pone con letras mayúsculas en la parte superior. Hay una conversación, un intercambio de frases. Curiosamente, en el cuerpo de los mensajes, alguien ha salido del grupo.

lunes, 24 de junio de 2019

LA MUJER RARA


En este cubículo hermético doy rienda suelta a mi imaginación. Quizás demasiado. Mi cabello se apelmaza y va creciendo en vertical como un troncho de palmera. Seguramente huela mal, todavía no me he quitado el vestido a rayas que me dieron. No puedo lavarme ni asearme, pero sí lamerme cada mañana cuando intuyo un nuevo día. En este reducto para especies raras dispongo de una diana para hacer puntería y una silla. También me ponen música. Sin embargo, al poco rato de sonar la melodía la paran.¿Qué pretenden que me divierta yo sola con el juego de la silla? No estoy dispuesta a dar vueltas y vueltas a su alrededor. Jamás. No van a crear una versión distinta de lo que soy.  

sábado, 15 de junio de 2019

LA TIENDA DE MUÑECAS


He de confesaros que quiero cosas que puedan acumularse; que estén aquí, allí, lejos, o en cualquier sitio; que tengan presencia o bien puedan imaginarse: a groso modo, a priori, in crescendo… Bailaría en plan bestia en cualquier sitio, sobre una cama o un montón de gente medio muerta. Lo haría a mi estilo, misteriosamente, sin tensiones ni compromisos, con la intención de que el mundo valorara mi peculiar talento. Creedme. Detesto el orden de las cosas. Los puntos suspensivos, por ejemplo. ¿Por qué solo tres si lo que mola es verlos en una fila hasta el infinito? Todos podemos almacenar cosas y fabricar un santuario de trastos, cacharros y chismes inservibles. Yo lo hago en mi tienda. No soy madre de dragones, sino, más bien, una humilde madre de muñecas. Todas son mis hijas. Las vendo baratas, y regalo las que no tienen cabeza. ¿Os gusta verlas apelotonadas en este escaparate? Adoro el abigarramiento, las multitudes, las manifestaciones políticas, las manadas de búfalos corriendo, la gente que hace cola para comprar una entrada o el hacinamiento morboso que se forma en una pelea callejera; igual que escribir en mi libreta un sinfín de etcéteras: etc, etc, etc, etc, etc… A que mola mi tienda de muñecas.

viernes, 24 de mayo de 2019

DISNEYLAND


¿Qué pasa con los que están dentro de los personajes Disney?
Cuando el Pato Donald o Mickey o Pluto se dirigen a los niños y los cogen en sus brazos me pongo en modo Pitbull. No veo la verdadera apariencia, ni la expresión, ni oigo su voz. No tengo pistas de nada y mi percepción vuela hacia un lugar oscuro y tenebroso. No creo en la ilusión que venden. En el interior de esos disfraces no presiento vibraciones sanas, ni siquiera intuyo a un ser normal. Imagino a un homúnculo apestoso que se ríe, a un espécimen deforme con la cerviz peluda, recubierto de costras y velámenes de porquería. Solo un ser artificioso e insensible podría resistir en ese infierno de espuma. Esta factoría de sueños ha creado espejismos para criaturas inocentes, que aún no tienen la capacidad de intuir la naturaleza que se alberga dentro de cada uno.

viernes, 17 de mayo de 2019

LA MANUALIDAD


El mundo empezó a torcerse cuando alguien rompió mi manualidad. Yo mismo la construí unas semanas antes. Me basté de unos alambres para crear el esqueleto, y de papel de periódico y cola para dar el volumen. Cuando la masa de papel maché adquirió la forma adecuada dejé que se secara y se endureciera. Luego lijé las irregularidades y pinté el cuerpo de color carne. A la cabeza le di expresión humana a partir de una foto de mi prima. Reproduje sus ojos, su nariz y su boca con un pincel fino. Las orejas quedaron tapadas por una pequeña peluca rubia que dispuse con gracia. La cubrí con un vestido de lunares amarillos, la calcé con unos zapatitos rojos de tacón y la engalané con un bonito collar y unos pendientes de flamenca. Me quedó divina. Tal como ella era.

lunes, 13 de mayo de 2019

VIERNES CREATIVO


Los Viernes Creativos de Ana Vidal son un buen gimnasio para mantener en forma el músculo de la imaginación. Pero os confesaré un secreto. Uno sabrá si realmente es creativo cuando contemple en el cielo la muerte simultánea de dos pájaros en pleno vuelo, o si un día revuelto y borrascoso es capaz de distinguir la forma concreta del viento. Si uno logra ver esto estará salvado y no conocerá jamás el aburrimiento.
Nada es invisible para los que proyectan su imaginario a partir de la nada. Todos los que son así, intuitivos y fantasiosos, conciben el silencio como una quietud opaca dotada de un sinfín de formas que cambian según la incidencia de la luz sobre sus pliegues traslúcidos.
Como os digo, los que tienen inventiva y sueñan con los ojos abiertos, estén estimulados por un Viernes Creativo o por cualquier otra iniciativa, siempre permanecen alerta a su entorno, a su cuerpo y a los objetos que les rodean. Dicen que en ello radica la magia.
El que os habla, un tipo con más cara que espalda, propenso a empinar el codo y a ponerse morado, ha visto como dos palomas sin vida caían del cielo un día soleado; también ha contemplado la singular forma de la muerte en el interior de una habitación lúgubre y oscura; y, por supuesto, las múltiples versiones que puede adoptar el viento. De todas, me quedo con su apariencia marina, la más inofensiva, por ser como una espuma de sal con miles de patitas ondulantes que acarician el rostro. Tiene muchos otros aspectos. Sin embargo, la mayoría de ellos dan mucho miedo. Igual que el marcado contorno que toma la muerte en los espacios íntimos por encerrar tinieblas. Reconozco haber sentido el pánico y el horror en las curiosas envolturas del viento. Pero uno aprende con el desasosiego porque para superarlo debe afrontarlo solo, sin la ayuda de nadie. La verdad es que, después de todo, ha valido la pena pasar por ese mal trago; me ha permitido conocerme un poco más y entender mejor este prodigio que tengo. Gracias a él he perdido el respeto a todo.
Por poneros un ejemplo. Cada mañana, cuando me levanto, voy directo al baño, levantó la tapa del váter y proyecto mi talento. Supongo que como todos. La diferencia está en que yo, conocedor de mi desenvoltura y mis habilidades, sujeto con suma delicadeza mi miembro amorcillado e inhiesto. Antes de que estalle mi vejiga, con la misma presión que pueda tener un sifón de taberna, dibujo sobre la blancura de la loza arabescos amarillos. Luego, cuando acabo, acciono el botón de la cisterna y nace una cascada brumosa; las Cataratas del Niágara, el espectáculo más bello del mundo. Mantengo los ojos bien abiertos y contemplo ante mí la maravilla. Sí. Ese espectáculo sencillo, parecido a una naturaleza indómita y brava. Pues se crea una ilusión fantástica, otro mundo. No me es preciso viajar. Para qué. Resulta más cómodo quedarse quieto y permanecer atento a la efervescencia, al choque de la micción contra las paredes níveas del inodoro y, si se da el caso, oler la fragancia úrica del pequeño lago ocre de agua estancada.
Ana, querida, sé que es una gran guarrada lo que digo, que soy indigno, un sinvergüenza, pero tengo que decirte que en mi retrete, en mi trono real, en mi acogedor cuarto de baño, ya sea viernes u otro día de la semana, nace un paisaje diseminado por la lluvia que mi cuerpo desecha, expulsándola a través de mi uretra, y todo queda salpicado con esa gracia divina que Dios me ha dado.

martes, 30 de abril de 2019

LA PIERNA


A Evaristo vivir con una sola pierna le sirve para dar los saltos más potentes que yo jamás haya visto. Su pierna no es normal, es distinta a las que puedas imaginar. Vente un día al pueblo y la verás. Es enorme, desmesurada, extremadamente robusta. Una extremidad en mayúsculas. Recia y poderosa; mucho más que la de los culturistas o los deportistas de élite. Además, posee una belleza única, extraordinaria, expresiva, nunca vista. Evaristo siempre la muestra desnuda, incluso en invierno. Gracias a la constancia y al correcto trabajo de cuádriceps, bíceps femoral y gemelo, el desarrollo muscular de su tren inferior ha alcanzado una  definición portentosa, cercana a la estructura biomecánica de una pierna robótica. Para que te hagas una idea: esa masa musculosa y anatómicamente perfecta mide 1,5 metros de altura, y su pie calza un 62. Evaristo puede dormir de pie, estoy seguro. En cambio su torso es pequeño, pequeñísimo. El trabajo que realiza en el gimnasio para desarrollar su tren superior no avanza, y su tronco, a pesar de la exigencia de ejercicios que se impone, no alcanza el volumen requerido. Es un tronco comprimido, de complexión esmirriada, canijo. No va con el conjunto. Encima es bracicorto. Hay una evidente descompensación que hace de Evaristo una versión humana diferente y particular. Aun así no se siente un bicho raro, no tiene complejos. Ni de su calvicie ni de su minúscula cabeza; es del tamaño de un huevo de avestruz. Sin embargo, su semblante es divertido, grotesco. Posee una expresión agradable que nunca aparenta cansancio. Es inquieto. Un atleta. Un portento de la naturaleza. Tendríais que verlo saltar. Qué saltos, Dios mío. Son tan plásticos y esbeltos. Pura armonía. Ven a verlo, en serio. Nunca lo he visto usar muletas ni artilugios para ayudarse en su movilidad; para qué. La cadencia de sus saltos es más elegante que nuestro caminar, y se traslada tan rápido a los sitios que utilizar un vehículo sería tontería. Digo que se traslada porque, evidentemente, caminar no camina. Pero sí que nada y patina.

domingo, 21 de abril de 2019

EL LADRÓN


La llave maestra no entraba por la cerradura; sin embargo, yo la hice entrar. Se quedó atascada, bloqueada, no permitía el rodamiento. Me sudaban las manos. Estaba nervioso. Movido por el temor a ser descubierto, forcé la puerta con tanta violencia que me sorprendí de mi propia brutalidad. Prácticamente la arranqué del marco, la desencajé de las bisagras. Había imaginado tantas veces esta situación. Recuerdo que había fingido entrar en una casa como está, de verdad, real, para robar. Si deseas algo con todas tus fuerzas, al final, tus sueños pueden hacerse realidad. Entré en la casa. No había nadie. Tampoco había muebles, ni cuadros, ni cortinas, ni electrodomésticos, ni lámparas. Lo poco que había tirado en el suelo no tenía ningún valor. Aun así, robé.

domingo, 14 de abril de 2019

LA JOVEN DESCALZA


En mi pueblo da la impresión de que sea siempre domingo, sobre todo en el parque del estanque. Ahí corre la brisa y se respira de otra manera. Es una pequeña naturaleza en medio del ajetreo, una quietud verde que da esperanza, sosiego. En esos jardines, cuando mi entrepierna suda y siento que mil ojos me miran, levanto mi falda y troto descalza sobre la hierba, alegremente y a cámara lenta, recreándome en cada zancada para sentir que floto. Apetece tanto soñar bajo uno de los sauces. Es todo tan hermoso; los árboles, los pájaros, las nubes, el reflejo del agua, los cisnes, la gente que camina… Incluso estos pies chocantes, deformes y prensiles, con el empeine velludo y una suela de piel natural, pétrea e insensible. Son tan grotescos. No parecen míos. Por eso me fascinan.

viernes, 12 de abril de 2019

ATOS


Atos, el gato negro que quiere ser humano, prueba de mear de pie cada mañana. Va al baño, levanta la tapa y, situado a una distancia adecuada, a medio metro del váter aproximadamente, se levanta con las patas traseras, se apuntala con su cola y orina como un hombre. Esta conducta ha hecho que no deje marcas de olor y tampoco marque su territorio en la casa. Ha dejado de usar el arenero, y se siente orgulloso. Gracias a la práctica adquirida y a su tesón, el felino consigue una parábola perfecta y un chorro limpio y certero que, si no lo ves mientras hace sus necesidades, suena a micción humana.     

domingo, 7 de abril de 2019

GÉMINIS


Ese señor ha cambiado muchísimo desde que habla consigo mismo en cualquier sitio. Tiene la ilusión de creerse grande, aunque sabe que no ser nadie o sentirse insignificante es un estado humilde que también lo hace digno de estar en el mundo. Sus soliloquios son efectivos, razonables. Ya no se da la caña de antaño. Ahora cree conocerse. Se habla con cariño y se infunde positividad. Su lenguaje interior es sano, reflexivo, variado. No emplea el insulto para reprenderse. Deja que todo fluya. Aunque, sin darse cuenta, ha ido anulándose, y su opinión se ha convertido en la suma de todo lo que oye por ahí. Su personalidad no le pertenece, no es la suya; se fragua insustancial, afable, amorfa. Da la impresión de que no se moja en nada, y tiene la habilidad de decir lo que quieren oír aquellos que le preguntan. Posee, como mínimo, dos esencias, dos instintos, dos caracteres, dos razonamientos, dos sentires… Vive en sus yos cómodamente, limitado por un cuerpo y un alma. Como todos.
    Ese señor, con todas sus particularidades, reflexiona todos los días sobre los secretos de su ser en un sitio cualquiera. La noche es el mejor momento. La de hoy se ha quedado estupenda, ideal para que siga hablándose a sí mismo, agazapado entre los matorrales.

miércoles, 3 de abril de 2019

MI PRANA


Un dominó de ventosidades me acompaña cada mañana al abrir los ojos. Al despertarme, mi cama se convierte en una metáfora, en un arca que alberga aromas podridos, y yo, aún mecido por el sopor y la pereza, tengo la costumbre de abanicarme con el edredón para que me lleguen esos efluvios. Esa pestilencia soy yo, me digo. Sin embargo, esa liberación no sería posible si estuviera durmiendo con alguien en la misma cama. He engordado, no cabe duda. Da lo mismo. Cuando estás bien todo se vuelve romo y no adviertes las aristas en nada. Ni en los objetos ni en los lugares que frecuentas. Hasta las personas parecen sacadas de un cuadro de Botero. Y yo, cada mañana, doy las gracias porque puedo sentirme absurdo y pleno a la vez, porque todo lo que me ocurre es bueno, y conecto con lo que antes era un auténtico calvario. Respiro profundamente. Incluso esos gases mohosos y malolientes que nacen de mis entrañas. Es energía vital. Mi prana.

lunes, 1 de abril de 2019

EL AZAR


Pronto me iré a morir. Ya es hora. Lo haré en algún sitio que no corra el aire y pueda estar cómoda. Por ejemplo en este armario vacío repleto de azar que brilla. Hay una oscuridad bonita, la mejor de la casa. Me vestiré por los pies el mejor miedo que tengo, el que se adapta a mi cuerpo como unas mallas, y me colgaré de una percha con una de mis camisas de fuerza; desprovista de voluntad y talento, sola, ahogada en mi ansia y con ese surrealismo que tengo; a la espera de ser valorada como una obra de arte, o, si al azar le parece, a través de su fuerza guasona y traviesa con la que siempre se lo pasa pipa, que me presente a una enfermedad extraña que tenga que ver con la locura.

jueves, 28 de marzo de 2019

NOTICIA OLÍMPICA


El periodista se tragó una mosca mientras realizaba una entrevista al único atleta español que había participado en los cuatrocientos metros vallas. Estaban en el Estadio de Montjuic, a pie de pista; Barcelona había sido la ciudad candidata para organizar los Juegos Olímpicos. El cámara, que grababa aquel momento con interés, advirtió el percance sufrido por su compañero, y lo que en principio parecía una divertida anécdota sin importancia, pasó a ser la noticia del día. El insecto, que en realidad no era una mosca, se metió por la laringe, atravesó las cuerdas vocales y las hizo vibrar. Su voz emitió un bramido penetrante, desgarrador. La minúscula alimaña siguió recorriendo el sistema respiratorio del reportero y se introdujo por la tráquea hasta acceder al pulmón derecho. La red capilar que hacía posible el intercambio de oxígeno con la sangre se detuvo, y los millones de alveolos encargados del desplazamiento del aire de la atmósfera a los pulmones y viceversa hicieron que el proceso cíclico de la ventilación, inspiración y espiración, se interrumpiera; y con ello todas las funciones vitales.

lunes, 25 de marzo de 2019

UNA MUJER ENSIMISMADA


La prosperidad de una mujer ensimismada residía en aceptar su naturaleza. Esta mujer, que aspiraba a encontrar su bienestar, era esclava de circunstancias: el día nacía con un sol que la obligaba a levantarse, a emprender un comienzo. Comía de manera fraccionada: un desayuno, una comida, una merienda y una cena. A veces, en la oficina donde trabajaba, de repente, entraba un rayo de sol por la ventana, y eso era suficiente. Mejor que un viaje al Caribe o estar tumbada en una hamaca bajo una palmera. Oía a la gente, miraba por la ventana y hablaba consigo misma. También sonaba el teléfono. Lo cogía y decía: ¿Diga? Eso marcaba el día, sus días. Por la noche dormía. Soñaba. Así, al levantarse, lo anterior no significaba tanto, y podía seguir viviendo más o menos cuerda. Entera.

miércoles, 20 de marzo de 2019

PICADURAS


El mosquito-tigre es una extravagancia de la naturaleza, igual que la mosca-rinoceronte o la libélula-cocodrilo. Sus picaduras son alarmantes, peligrosas, incluso letales. Estas criaturas, cuando se concentra un alto porcentaje de humedad en la atmósfera, clavan sus espinas a los homínidos, gangrenando sus cuerpos de cuello para abajo. La cabeza se les hincha en tonos jacintinos y toma un tamaño colosal. Los ojos se desorbitan, se vuelven tremebundos. Les desaparece la boca, se taponan los orificios de la nariz y los estertores de la muerte retumban en ellos anunciando lo inevitable. En esta concreta envoltura climatológica, si la humedad contenida en el ambiente pasa a una fina lluvia, el cuerpo de sus víctimas salta por los aires. Sin embargo, tras la cruenta explosión, en el suelo queda un tejido muerto que jamás se descompone.  

martes, 12 de marzo de 2019

LA INSPIRACIÓN


El pintor estaba sentado frente a un lienzo en blanco, en silencio. Cuando dieron las doce del mediodía y vio que la luz del sol incidía sobre la tela imprimada, dijo:
«Lienzo, querido, quiero que sepas que todo este tiempo he estado fuera, alejado de ti, lejos de este pueblo costero. He viajado. He retenido paisajes en mi cabeza; he conocido nuevas culturas; he visto cosas sorprendentes. Observar a la gente ha sido una fuente inabarcable de fascinación. He habitado océanos. El mar es muy repetitivo por arriba, por su superficie. Su interés reside por debajo, en sus profundidades. He contemplado el desove de los arrecifes de coral gracias al influjo de la luna; de esa manera tan mágica millones de perlitas se expanden y proliferan los mares. He conversado con criaturas marinas y organismos de la familia de las algas; también con una gran variedad de plantas terrestres. Y lo mejor de todo: he construido una catedral de porexpán que se movía con el viento sobre el cuerpo ondulante de los mares. La tengo atracada en la playa, majestuosa, a la espera de ser intervenida en su espumosa blancura con mi renovada percepción. Igual que tú, querido lienzo».    

martes, 5 de marzo de 2019

HORRORES PRODIGIOSOS


El ataúd es el portal que han diseñado para pasar a otra dimensión. Creen en el bien y en el mal; en los castigos ejemplares para los mezquinos y en el descanso eterno para los bondadosos. No hacen ascos al canibalismo si es una cuestión de vida o muerte. Normalmente, las situaciones marcan su conducta. Son capaces de decir una cosa y hacer otra. Rechazan el odio. Sin embargo, si les nace es fantástico e imaginativo. Pueden despreciarte y sonreírte al mismo tiempo. Sus costumbres son inalterables, y siempre las mezclan con el alcohol. Ven la sacralidad de las cosas. Entienden la naturaleza porque tienen una inteligencia, una conciencia, un sentido común, pero la mayoría de ellos son inválidos de alma.

jueves, 28 de febrero de 2019

NECESIDADES


Siempre lloro cuando tengo hambre.
A veces estoy en el trabajo atendiendo a algún cliente y, de repente, se me humedecen los ojos, se me apodera un incómodo decaimiento. Es el hambre. Nadie lo imagina. Pero cuando me siento famélico me cuesta mucho contener el llanto. Las lágrimas están ahí, en los ojos, y, como si tuviera un tic incontrolable, me asalta la necesidad por comer algo inmediatamente. Por ahora nadie se ha dado cuenta de este curioso trastorno. Para que no adviertan esta extraña y repentina melancolía, pido a los clientes que me disculpen un momento. Me levanto de la mesa y los dejo ahí, sentados en mi oficina. Necesito ir al baño, encerrarme un momento y calmar mi apetito. Pensarán que mi indisposición es debida a las necesidades fisiológicas. Para nada, pero mejor que piensen eso. Es embarazoso que, sin esperarlo, vean cómo un señor de cincuenta años puede arrancarse a llorar desconsoladamente por el hecho de estar muerto de hambre.

lunes, 25 de febrero de 2019

LA POLÍTICA ES NECESARIA

Qué sería la política sin la mentira. Nuestros dirigentes no podrían ejercerla con solvencia. Las tácticas electorales no ilusionan únicamente con el recurso de la verdad. ¡Ay, la verdad! La verdad es muy cruda y debe adornarse. Un mitin precisa de especulación, de fantasía, de imaginación… La realidad, si es dura y cruel y se quiere sobrellevar de la mejor manera, debe dosificarse, o, bien, puede envolverse de embustes para digerirla convenientemente. Los políticos, que son expertos cuentistas, saben hacerlo muy bien. Su discurso, cuando está bien contado, llega a la gente como una historia potente, con sus conflictos, sus puntos de giro y una trama tan bien construida que da la sensación de que evoluciona hacia un punto favorable. Saben mantener la atención, incluso la ilusión. Sin embargo, a menudo, como ocurre en literatura, independientemente de lo que suceda durante o al final de un mismo relato, cada uno entiende lo que le da la gana.