jueves, 21 de junio de 2018

HAZME CASO


Las razones que motivan a acabar con la vida de otras personas pueden ser varias. Es importante que al principio, cuando te inicies, sean argumentos sencillos, no es preciso buscar cierta sofisticación para que la acción tenga valor. Por ejemplo, puedes matar porque no tengas nada mejor que hacer o estés aburrido; también porque quieras dedicarte plenamente al arte de matar, como si fuera un oficio al que es importante dedicar sus horas. Matar por matar está bien, es válido, pero yo te recomendaría que buscaras algún precepto sencillo que te diera más juego. Va bien ponerse alguna regla o cumplir algún aspecto que tú mismo puedas establecer. Si quieres puedo decirte lo que hice yo. ¿Quieres?... ¿Si?... Venga, va, te lo cuento porque eres tú, ¿eh?
     Yo me centré en un pueblo concreto. Elegí uno del norte de Castellón que tiene bastante turismo en verano. Me gusta que haya mucha gente, así puedo elegir. No voy a decirte qué pueblo elegí; eso, en realidad, no tiene importancia. El caso es que decidí que mis víctimas fueran siempre hombres, con barba y que predominara el color azul en su vestimenta. Esa fue la norma que me impuse para matarlos de lejos, escondido, y con una pistola. ¿Qué te parece? Si, además de cumplirse esas características, los susodichos eran calvos y llevaban riñonera, mi compromiso era acercarme a ellos por la espalda y darles muerte acuchillándolos con un machete. ¿Qué? ¿Cómo te quedas? Mola, ¿eh? De esta manera, con ingeniosas pautas, se  incentiva el entretenimiento y la motivación es máxima. Hazme caso.  

martes, 19 de junio de 2018

LA CIUDAD TRÉMULA


Mi casa ha sufrido un ictus. Estoy preocupado. Se han levantado las baldosas del comedor y el aspecto de las habitaciones ha quedado desfigurado. No es la misma. Una fuerte vibración la sacudió violentamente y derivó en esta contorsión permanente. No puedo abandonarla, así que seguiré habitando en ella, sin moverme mucho y obligándome a hacerlo todo con sumo cuidado. La oigo resquebrajarse un poco cada noche y veo como el polvo va recubriéndola con una segunda piel, pero tengo la esperanza de que los movimientos convulsos de esta ciudad vuelvan a zarandearla para que todo torne a su sitio.

viernes, 15 de junio de 2018

NADA


Nada es lo único que hago. Me levanto temprano y eso ocupa todo mi tiempo. En mi despacho no dejo que nadie me moleste mientras me entrego en cuerpo y alma a mis nulas obligaciones. No cabe duda de que, como responsable del buen funcionamiento de la gran comunidad a la que represento, es razonable pensar que la no acción es la mejor opción para que todo funcione como debe funcionar. Ese es mi trabajo, saberlo y ponerlo en práctica desde este amplio despacho. Mis consejeros de confianza han dispuesto un cómodo sillón junto a la ventana donde me apoltrono y permanezco inmóvil mirando los árboles, los edificios, los viandantes, el paisaje… o me abstraigo contemplando un punto cualquiera en el espacio.   

viernes, 1 de junio de 2018

COLACAO


El Colacao me alivia, y además me aporta magnesio. Me lo tomo todas las mañanas, sin leche, a palo seco, como una medicina. Me encanta. He llegado a tomarlo a cucharadas. Sin embargo, muchas veces se me hace bola y me cuesta tragarlo; se forma una pasta espesa y apelmazada, como de polvorón. Pero, desde hace unas semanas, he descubierto que tomándolo por la nariz resulta más cómodo, incluso más placentero. Me preparo montoncitos de cacao sobre el banco de la cocina y los esnifo con un barquillo de chocolate. Mi padre hace lo mismo, pero con rayitas de azúcar.

miércoles, 30 de mayo de 2018

PARA ELISA


Cuando me aburro llamo a mi compañía telefónica y les sugiero que hagan lo que sea por rebajarme la tarifa; soy cliente de toda la vida. Antes de que respondan les digo que esperen un momento y pongo “Para Elisa”, la musiquilla que tengo preparada. Voy al baño. Cuando vuelvo les sugiero amablemente que se mantengan a la espera, que en breve serán atendidos. Me preparo un bocata y pongo una lavadora. Después, compruebo si siguen ahí y, si están, digo que no se retiren, que uno de nuestros operadores les atenderá enseguida. Me gusta pagarles con su propia moneda.


Relato finalista en Wonderland el 16/06/2018

martes, 22 de mayo de 2018

¡QUÉ GRANDE!


Cuando nos pasan cosas malas y no sabemos muy bien cómo afrontarlas, es bueno que exista alguien próximo a nosotros que sepa dar la vuelta a esas adversidades y nos distancie de ellas con su modo especial de ver las cosas. Solo necesitamos que ese alguien nos exprese algo sencillo y profundo que nos haga reflexionar. Juanjo, mi amigo, es una de esas personas. Sabe escuchar y dar buenos consejos. Por eso quedé con él y le conté mi pena.
     Mi novia me había dejado por otro. Juanjo se disgustó y abrió los ojos como platos. Se puso en mi lugar. Pero atended a su ingeniosa e imaginativa manera de quitarle hierro al asunto para ayudarme: simuló un aparatoso ataqué al corazón. Así fue; como os lo cuento. Siempre ha tenido una gran capacidad para las artes escénicas. Le basta una mirada, un gesto o una acción para hacerte ver lo importante de la vida. Se quedó de piedra, palideció y tuvo reiteradas convulsiones. Enseguida entendí por dónde iba. Luego, se tiró al suelo y acabó retorciéndose como un gusano, regurgitando una baba espumosa por la boca. Su exagera puesta en escena y su fingimiento consiguieron que me evadiera de mi desgracia y, durante un buen rato, me centrara en su aparente síncope. Incluso vino una ambulancia y se lo llevó al hospital. Todavía sigue allí. Qué grande.  

sábado, 19 de mayo de 2018

MUSEOS


La mayoría de personas poseen en su interior la materia prima para cometer actos terribles, de ahí que les corte la cabeza y las presente como trofeos. Para saber si poseen esa cualidad atroz, antes de sacrificarlas y colocar sus testas en espacios habilitados, les doy unos golpecitos en la cabeza con mis nudillos, igual que se hace con los melones expuestos en los mercadillos para saber si son óptimos. Es fácil. Si la cabeza suena compacta es que son buena gente. Si suena hueca es gente perversa. Ya son varios los museos que se han interesado por mi colección.

viernes, 18 de mayo de 2018

CÓNYUGES


Belén golpea suavemente mis hombros, y, tonto de mí, intuyo un acercamiento, una muestra afectuosa de cariño.
     «Tienes caspa… ¿por qué no usas un champú anticaspa? Estoy harta de decírtelo. El gel es para el cuerpo, no deberías echártelo en el pelo. Hazme el favor… ¿No te das cuenta de que cada cosa es para lo que es?... No me expliques tus teorías sobre los cabellos grasos, que te veo venir, y que el gel tiene un PH más ácido en su composición y actúa más beneficiosamente en el cuero cabelludo. ¡Pero qué milonga es esa! Solo tienes pajarracos y pensamientos tontos en esa cabezota de chorlito. ¡Pero si eres prácticamente calvo! Y el poco pelo que tienes aun te genera caspa... Si al menos te quitaras ese chaquetón negro que te regaló tu madre… ¿No ves que parece que te haya nevado encima? Siempre lo llevas, y se te llena de motitas blancas. Qué asco. Deberías tirarlo a la basura, es más viejo que Matusalén. Está desgastado y parece de mendigo. Yo creo que lo haces a propósito. Quieres irritarme, enfadarme… vas a volverme loca. Eres un desastre. Tu aspecto me tira para atrás. No da gusto verte. ¡Arréglate, hombre! ¿Dónde está aquel joven apuesto y elegante que conocí? Me da vergüenza estar a tu lado y que me relacionen contigo. Debes tomar una determinación en todo esto. No aguanto más. Tenemos que hablar. ¡Ya! Pero primero dúchate. Apestas. Esta relación está yendo hacia unos derroteros tóxicos e insostenibles y las expectativas no son nada halagüeñas. No podemos seguir así».
     Cuando está cabreada por algo siempre hace lo mismo. Me busca. La conozco tanto… Lo mejor es dejar que hable y no decir nada, permanecer callado, desconectar y asentir cada cinco segundos. Luego le pasa. Incluso, a veces, no recuerda nada de lo que me ha dicho. Es terrible cuando coge carrerilla.

miércoles, 16 de mayo de 2018

DE OTRA PASTA


Llegué a mi pueblo con la certeza de estar muriéndome por el camino. Me arrastraba por una lengua de arena que olía a algas marinas. Hacía frío y, bajo un sol confortable, las gaviotas se replegaban en un punto muy cerca de mí, incluso, algunas, sobre mí. Sus graznidos me hicieron recordar el ruido que hacían las barcas al entrar al puerto tras un duro día de pesca. Estaba en la playa sur, en su orilla salpicada de pequeñas conchas rayadas; en la playa donde pasé mi niñez y donde más de una vez había contemplado admirado las apariciones de Benedicto XIII, mi Pedro de Luna. Apliqué el oído en la arena, tumbado sobre una cama de pequeñas dunas, esperando a que una voz susurrara mi nombre de lo más hondo de la tierra. Me mantuve ahí, inmóvil, confiado a lo divino, y, tras ser acribillado por cientos de picos, pasé a una dimensión más pura, a un estado casi transparente, de fantasma. Siempre he sabido que, como el «Papa Luna», estaba hecho de otra pasta.

martes, 15 de mayo de 2018

EL RECIÉN NACIDO


Acaba de nacer mi hijo el matemático; el que se maravillará con todo lo que tenga que ver con los números y las ecuaciones. O mi hijo el ilustrador; el que recreará mundos fantásticos con un lápiz y una hoja de papel. O, quizás, mi hijo el futbolista; el que podrá pasarse todo el día dando toques a un balón. O, si las cosas se tuercen, mi hijo el toxicómano; el que será capaz de pegarnos y robarnos para poder conseguir su dosis… A saber. Nosotros intentaremos hacerlo lo mejor posible. De momento disfrutamos de su pequeñez y su fragilidad. 

PESADILLA


Cada noche, cuando me acuesto, trabajo en mi sueño. Voy dándole forma y sigo construyéndolo desde el punto que me quedé la noche anterior. Llevo poco, aún estoy poniendo cara a la gente que va apareciendo. Su rostro, hasta el momento, es un óvalo liso, incompleto, sin pliegues ni fisonomía. En el sueño soy el único con ojos, orejas, nariz y boca; así que, esta noche, si todo va bien, diseñaré la morfología facial de todos los personajes. Quiero dar rienda suelta a mi imaginación y descartar lo convencional. Mi mayor deseo sería proyectar un mundo dominado por perros salchicha.

viernes, 11 de mayo de 2018

EL DÍA DE LA MARMOTA


Todas las mañanas, temprano, abro los ojos y respiro. Es habitual que se me conceda un nuevo día, ya que, lamentablemente, de nada sirve mi voluntad reiterada por alcanzar la muerte. La he probado tantas veces… La disfruto como un sueño, por eso deseo no estar presente en esta realidad humana, y sí estar sometido al sosiego perenne del trance divino. El tiempo que permanezco en vida lo dedico a quitármela, sin apegos; ya sea a través de armas, precipitándome al vacío o postrándome en la cama a la espera de que surta efecto el veneno. ¿Lo entiendes, cariño mío?

martes, 8 de mayo de 2018

CORRESPONDENCIA

Querida amiga:

Me pide en su amable carta que le comunique si alguna vez he soñado con usted. Pues ha de saber que desde que practico el arte de la escritura, lo primero que hago al levantarme es hacer el esfuerzo de anotar en una libreta aquello que he soñado. Al principio, he de admitir que me costaba mucho recordar, pensaba que no soñaba, y eso me incomodaba y me hacía sentir incompleto. Pero apuntaba: «Sin sueños».
Ese ejercicio diario hizo que al cabo de unos meses se rememoraran los primeros sueños, y desde el día que anoté el primero puedo decir que tengo varias libretas llenas. En ellas se alberga la simiente de cada uno de ellos.
Por si son de su interés, le detallo brevemente los tres sueños que tuve la última noche:

1. Vestido de torero blasfemaba en una plaza llena de ovejas que balaban mi nombre.
2. En el fondo del océano, un tiburón vegetariano comía algas y brotes de soja de primero y macarrones de segundo.
3. Una desconocida que había soñado conmigo me escribió una carta para saber si yo había soñaba con ella.

Espero que con esta información que le brindo quede resuelta su curiosidad, y, si lo cree conveniente, podamos seguir carteándonos.

A la espera de recibir noticias suyas, reciba mis más respetuosos saludos.

Atentamente,

D. Remigio Díez Marín

lunes, 7 de mayo de 2018

LA BELLEZA


Sucede que, cuando me siento bien, puedo ver la belleza en cualquier parte. He llegado a percibirla en unas baldosas manchadas de la acera. Y esa singular apreciación, tan similar a la contemplación estética de una obra de arte, culmina en una sugestiva interpretación estética. Cuando algo vibra positivamente en nosotros estamos tan vivos que todo lo que nos rodea alcanza un nivel superior. La cuestión –y lo paradójico de todo esto– es que hace unos días me enteré por un amigo de que esas baldosas fueron el escenario de un crimen. En ellas ha quedado marcado un acto violento, un enfrentamiento, un recuerdo cruento y desmedido para unos –los vecinos de la zona– y una investigación abierta para otros –los investigadores que trabajan en el caso–. En consecuencia, ese pringue abstracto y cromático del pavimento, que al principio veía como un lienzo ideal o una plasmación llena de gracia, ha cambiado a una estimación mucho menos imaginativa, por lo que ese plus de información ha influido en mí negativamente. Y no debería ser así. A la violencia también le corresponde albergar belleza.

lunes, 30 de abril de 2018

LA EME


La luz del sol que entra por la ventana acaricia el rostro impasible del señor que acuchilla brutalmente a su esposa. Lo hace en la cocina, mientras ella limpia los cacharros. Han comido un arroz con verduras que ella ha preparado. Estaba delicioso. Aun así, él ha encontrado pegas. El paisaje que ha quedado le evoca ternura y lástima de sí mismo. Se mira las manos, y en sus palmas advierte como las finas líneas de piel que se entrecruzan forman una eme mayúscula más vistosa que nunca. El viejo reloj de péndulo marca las cinco. Es la hora del paseo. El hombre, que está lleno de profundos silencios, se despoja de la ropa salpicada y se da una ducha. Se arregla y sale a la calle. El cielo está limpio, barrido de nubes, los pájaros trinan y el parque por donde suele caminar está envuelto de una nostalgia cortante. Hoy no irá por ahí. Algo le ahoga por dentro, aunque no exterioriza nada. Sigue insensible a lo que ha pasado e incluso se permite saludar afectuosamente a varios conocidos. Busca otro lugar. Su cuerpo y su mente ya no son uno. El infierno se le asoma. Piensa en esa eme, en las profundas grietas de un abismo, en la sangre que tiñe su consciencia, y quiere borrar lo que ha hecho. Si puede lo intentará desde el puente.

viernes, 27 de abril de 2018

TODO ES UN SACRIFICIO


Si acabo contigo no solo es por el placer que eso supone, sino por el recelo que además me otorga extirpar escrupulosamente tus órganos con mi bisturí y darme un buen festín a posteriori. Soportar la voz agónica de tus ¡ayes! me incomodará, seguro; pero, en esta vida, todo es un sacrificio. Igual que un cerdo grita ante la proximidad de la muerte, a ti no te imagino acogiéndote a ella con la boca cerrada. Siempre has sido una desquiciada escandalosa, una exagerada repelente, una sinvergüenza maleducada… Aun así, aunque vaya a costarme trabajo inmovilizarte y colocarte una mordaza, cocinarte con una salsa a la mostaza valdrá la pena; me han dicho que va bien con cualquier carne.


EL INFINITO


El infinito está en esta dura enfermedad, en el tiempo que no avanza cuando lo inminente espera a la vuelta de la esquina. Tanto dolor y tanto amor a la vez en esta habitación convierten las demoras en eternidades, y sonreír a la persona que ya empiezas a añorar es una incómoda disposición del alma. El infinito está en las lágrimas que atascan el diálogo y en el vacío que se empaqueta lentamente para siempre. Me veo cayendo en la irrealidad de mi mente, y en la realidad de este hospital me identifico con cualquier cosa frita, rebozada de pena, engullida por una lúgubre melodía que se pierde en la vaguedad cruel de este infinito que a todos nos llega.

miércoles, 25 de abril de 2018

INSTRUCTOR DE VUELO


Soy Adam Britt, ingeniero aeronáutico. Llevo unas semanas enseñando a volar a una criatura alada y picuda. Tanto su peso como su envergadura son reducidos, y sus patas delgadas, fuertes, capaces de agarrarse a las ramas de los árboles. Sus alas son pequeñas, sin embargo eso no debería impedir que alzara el vuelo. El problema es que esta peculiar ave está demasiado pendiente de su aleteo, y así no logrará volar con soltura. Desde los tejados de las viviendas o las copas de los árboles, le sugiero que visualice el ascenso, el planeo, y que no piense en sus alas, pues si por un momento se pregunta cómo consigue volar caería en picado.

lunes, 23 de abril de 2018

LA VOZ VECINA


En el piso de al lado vive una voz que se levanta temprano y habla de asuntos que no consigo oír con claridad. Es una voz masculina, grave, aunque otras veces diría que es femenina, ya que se modula amanerada. A media mañana se funde con otras, las de la radio, y, como si fueran familia, mantiene un diálogo con los tertulianos de las ondas. Sobre la hora de comer se prepara la comida y canta canciones de los 40 Principales. Es durante ese tarareo alegre cuando su timbre se vuelve atiplado y diría que pertenece a una mujer sensible y cariñosa. Por la tarde esa voz duerme, se relaja, se entrega a la siesta y da la sensación de que no viva nadie. Pero entrada la noche, a eso de las ocho y media, vuelve a la carga; enciende la televisión y discute con los presentadores de las noticias y los colaboradores de los programas «Deluxe» que van luego. Las veces que echan fútbol –demasiadas–, esa voz vecina grita e insulta sobresaltada como un hincha violento. Y otras, cuando no hacen nada de bueno y la apaga, todo vuelve a la calma y parece que se abandone al silencio; pero nada de eso… Esas madrugadas, si acerco la oreja al tabique, la voz sigue tímidamente activa, cambia a otro registro, el del lamento, y solo suspira.

jueves, 19 de abril de 2018

LA GRAN MEADA


Me planto en la orilla, me bajo la bragueta y me la saco. Mecido por la brisa y el aroma salado de las algas meo donde las olas no me alcanzan con sus bordados de espuma. Miro a los lados, en rededor. No hay nadie; ni un turista. En esta playa de arena fina ha llegado el otoño: la reflexión y la cordura. Estoy agradecido a este pueblo de contrastes; de multitudes fieles a partir de julio y de silencio y calma a medidos de octubre. Me permito esta excentricidad cada mañana para sentir que no he desperdiciado la vida.