martes, 26 de septiembre de 2017

UN MINUTO DE SILENCIO

El aforo del comedor del gran hotel estaba completo, abarrotado de comensales de todas las nacionalidades. Uno de ellos, un señor inglés que cada mañana se abandonaba a la glotonería, se atragantó y empezó a toser compulsivamente. La mesa de al lado, como si de un virus contagioso se tratara, empezó también a hacerlo. Y le siguió un dominó de mesas. Sofocantes golpes de tos perruna avanzaron por el comedor como una plaga, afectando a todo el personal: camareros, cocineros, encargados de buffet, ayudantes de metre e incluso al propio metre, que no se explicaba esa inesperada convulsión. El director, alertado por la ruidosa y tremenda carraspera producida al unísono, entró en la sala para comprobar qué estaba pasando. Sus ojos se inyectaron en sangre, parecía, también, afectado por la extraña epidemia a la que todos estaban sometidos. Pero él no tosió, pudo reprimir el impulso de ese incomprensible ataque de tos ferina y, en su lugar, explotó con un potente estornudo. El comedor enmudeció de golpe. Hubo un minuto de silencio. Hasta que una señora francesa cercana al director inició una nueva trasmisión al estornudar compulsivamente.   

lunes, 25 de septiembre de 2017

NARANJAS ROJAS

Sería desolador que no hubiera nada de especial, enigmático y sorprendente en las personas, los animales, los espacios y los objetos. Ella lo piensa de su marido mientras cenan. Sorbe la sopa y la mastica emitiendo desagradables ruidos que la obligan a no mirarle la cara. También lo considera de Napoleón; su perezoso perro, que suelta babas y pelos en el sofá del que nunca se levanta. Lo cree del destartalado piso donde viven, un cubículo de apenas treinta metros cuadrados. Ya deben tres meses de alquiler. Y del cuchillo que resplandece de manera sugestiva mientras se monda unas naranjas. 

domingo, 24 de septiembre de 2017

EL JOVEN URI GELLER

Los clientes lo miran embobados. No me extraña. Es muy bueno recogiendo las mesas del comedor del hotel donde trabaja. Tendríais que verle como apila los platos sucios con sus respectivos cubiertos sobre su antebrazo, como atenaza más de una decena de copas con sus largas falanges y como, a modo de pinza, sujeta bajo su axila, ya sea la izquierda o la derecha, los mantelillos y servilletas usadas. Recoge la mesa de un viaje, en pocos segundos, como solo él sabe. El metre lo admira. Más de una vez le ha hecho la reverencia. Además, es atento, elegante; se mueve con soltura, brinda siempre su sonrisa a los comensales y, alguna vez, si lo cree oportuno, mientras se toman el postre o el café, les ofrece un pequeño espectáculo doblando las cucharitas con el poder de su mente. 

viernes, 22 de septiembre de 2017

LA PAREJA

–¡Bonifacio, he oído campanas!¿Que se ha muerto alguien?
–¡Qué dices, Dolores! Eso es imposible.
–¿Imposible?
–Claro. En el pueblo solo quedamos nosotros.

jueves, 21 de septiembre de 2017

BOLITAS DE PAPEL

Se pasaba el día escribiendo verdades en medios folios; ideas, pensamientos, creencias… Luego las lanzaba en forma de bolitas apretujadas por la calle, las tiendas, los supermercados, los bares, por aquí, por allá… A quien se le ocurría recoger esas semillas de lucidez, además de la distracción que podía suponer el hecho de desplegar esas perlas de conocimiento y sabiduría, podía reflexionar sobre lo escrito e iniciar un crudo viaje interior; tomar conciencia de su realidad en este mundo atestado de horrores; percatarse del miedo, de su cobardía y, en consecuencia, considerar que lo suyo sería quitarse su lamentable vida.     

lunes, 18 de septiembre de 2017

EL CIRCO

¡Vaya tangana! Puñetazos, golpes, brechas... Una coreografía de movimientos desproporcionados que conecta con su instinto perturbado. ¡Qué pelea! ¡Qué enfrentamiento tan cruento! Una maravilla violenta, feroz, propia de trogloditas de otra era. Dos grupos de jóvenes que se abroncan por el fútbol, se insultan, se dañan… Veo navajas, palos y piedras. Vaya futuro nos espera. Pero qué buen espectáculo para los que observamos desde la ventana. Alguien se come el orgullo y pide ayuda. Lo aplastan. Se ahoga entre la marabunta de luchadores desquiciados. Y yo, desde el quinto piso, muestro mi pulgar, dudando si hacia arriba o hacia abajo.

domingo, 17 de septiembre de 2017

DUDA 45

Dudo que pueda frenar las borracheras. Suelo empezar sin darme cuenta; con Malibús, chupitos de colores y anís del mono. Luego sigo con el vino, ya sea de batalla o del bueno, con las cervezas, que me refrescan y limpian el estómago y, finalmente, con el whisky a palo seco. Ya no mezclo. Algunos amigos se me acoplan. Les invito. Pero los tumbo enseguida. No tienen aguante, y luego me toca llevarlos a casa. Me cortan la noche. Prefiero alcoholizarme solo, sin lastres. Tardo bastante. Pero cuando lo consigo me arrellano en el Trono y me siento Madre de Dragones.  

viernes, 15 de septiembre de 2017

EL CAMBIO

Lo que trasciende es comunicarse con la gente, pero yo ya paso de esas milongas. Prefiero cambiar de público y que estas líneas espontaneas conecten con los elefantes, los búhos y las gacelas. Sin olvidar a los insectos. Qué sería este mundo sin ellos. Hay escarabajos preciosos, alucinantes, con estructuras que parecen naves espaciales, con cuernos increíbles, de colores, de mil formas distintas. Los peloteros son capaces de alimentar a sus larvas con bolas de estiércol. Eso sí que tiene mérito, y no que te nombren Jefe de Estado o Ministro de Economía o Premio Nobel de las Letras. Todo esto lo digo ahora que he recobrado la cordura. Porque antes, cuando estaba metido en política y disertaba sobre todo tipo de asuntos, me sentía diferente, poderoso, y claro, olvidé lo que sabía. Era un sí a todo, vivía en paralelo y mi mejor arma era la sonrisa. Se me apoderó la estupidez; los astros ya me lo decían. Pero, gracias a algo que no esperaba, a un fenómeno interno, he conseguido hacer un cambio drástico. Lo he dejado todo y ahora trabajo en un «no lugar», en un pequeño paraíso apartado del entorno urbano, una pequeña área de servicio donde apenas viene nadie porque, curiosamente, no instalaron surtidores de gasolina. 

jueves, 14 de septiembre de 2017

PERIPLO

He buscado lugares donde vivir en paralelo, pero en ellos siempre ha estado de por medio la tierra arenosa de mi esencia: mi yo inseparable y molesto. Viajamos a lugares exóticos y lejanos para conocernos, evaluarnos, y ese tipo de correría, que en un principio inspira al cambio, en realidad, no supone un verdadero viaje, pues nos dejamos engañar por lo bello de los paisajes y las nuevas culturas. Yo prefiero una realidad pintada, fotografiada... Para sobrevivir no salgo de casa, y si lo hago es para callejear por el casco antiguo de mi pueblo los días fríos de invierno.

lunes, 11 de septiembre de 2017

EL ASESINO DEL ABRIGO POLAR

El hórrido hombre que se parapetaba en la sombra de las callejuelas para acabar brutalmente con sus víctimas, dormía con una sudadera metida por la cintura de un viejo pantalón de chándal, se cubría con un tupido gorro de lana y también con unos gruesos calcetines que se subía hasta las rodillas por la parte de afuera del pantalón. Odiaba pasar frío por la noche y que alguna zona de su cuerpo quedara al descubierto durante el movimiento nocturno. Se tapaba con varios edredones y mantenía la habitación bien caliente con una estufa de butano que permanecía encendida toda la noche. 

domingo, 10 de septiembre de 2017

PANTOMIMA

Siempre elijo los caminos de humo. Me llevan a vagar y a regocijarme en las emanaciones sombrías. La combustión asfixiante y el intenso calor nimban mi cabeza. Soy un virtuoso del martirio. Me coronan perfumes relucientes de fuego y hiedo a carne calcinada. Después a ceniza; a la futilidad de esta vida. Los que tocamos la muerte durante el ocaso, morimos al dormirnos y somos otros con las primeras luces del día. Nos rodean los sentimientos, nos avasallan, como en un callejón sin salida, para que tomemos decisiones que nos permitan luchar contra la abulia y sigamos con esta pantomima.

sábado, 9 de septiembre de 2017

EL BERRIDO DEL ELEFANTE

Vaya noticia. Resulta que Juan, nuestro antiguo compañero de piso en la Universidad, sí que estaba loco de remate. Aquella noche que salió para traernos unas pizzas, desapareció y no volvimos a saber de él. Veo su foto en el periódico y, diez años después, está prácticamente como lo conocimos. No sé cómo un lunático cabrón como él ha podido vivir tanto. Al parecer se ha dedicado a matar. Qué horror. Le gustaba despertarnos barritando y disparándonos con su pistola de agua. Tenía cosas de auténtico gilipollas, pero en el fondo era buen compañero, y muy generoso. Eso sí, cuando estaba deprimido era mejor no decirle nada.   

lunes, 4 de septiembre de 2017

ENERGÍAS

Un buen camarero que se precie debe esperar entre cinco y siete minutos en retirar una mesa. Los más experimentados saben que las energías, ya sean buenas o malas, quedan suspendidas en el ambiente, por lo que no es conveniente, como digo, despejar la mesa al poco de levantarse los clientes. Hay peligro, y mucho. El camarero novato, al que solo se le inculca rapidez y esmero en remontar mesas, desconoce esta consideración tan valiosa. De ahí que, al final de temporada, muestren los síntomas de haber absorbido las energías más tóxicas y hayan alcanzado un estado de salud irritante y penoso, que apuntará, indudablemente, a una muerte prematura. 

domingo, 3 de septiembre de 2017

HACIENDO AMIGOS

Puedo componer un esqueleto con palos de distintas medidas y grosores, rellenar las cavidades internas con los órganos y la carne de animales muertos y recubrir con papel film, a modo de piel, esa estructura corpórea, maloliente y sanguinolenta, para que todo quede embutido en una pieza y tome apariencia humana. Luego, a través del don que Dios me ha dado, impongo mis manos sobre su cabeza, una esfera de madera y el mocho de una fregona, y, pronunciando una oración especial con toda mi fe, puedo dotar de vida a esa masa repulsiva. Es así como yo hago amigos.     

viernes, 1 de septiembre de 2017

EL HOMBRE QUE NO ESTABA

Una tarde llamaron a la puerta. Primero al timbre y luego aporreando la puerta con los nudillos. Mi padre pegó el ojo a la mirilla.
–¿Quién es, papá? –le pregunté exaltado.
–Nadie hijo. No te preocupes. Sigue con tus cosas.
–¿Cómo que nadie? Han golpeado con insistencia.
–Tranquilo, no te inquietes, sería complicado explicártelo.
–Pero… ¿Quién es? ¿Qué pasa?
–Ya te he dicho que nada. A ver… Aparentemente he visto la silueta de un señor; una sombra densa y vaporosa. Nada por lo que preocuparse. No tengas miedo.
–¿Ha llamado un fantasma?
–No hijo, los fantasmas no existen.
–Entonces, ¿qué demonios ocurre, papá?
–¡Atiende! La voz de los sordomudos –sin tenerla– no es silenciosa, ¿verdad? Es, más bien, desgarradora y chillona como una herida que grita… Exactamente igual de ruidosa y escandalosa que la llamada a la puerta del hombre que no estaba. ¿Te ha quedado claro?

jueves, 31 de agosto de 2017

ME PREGUNTO...

Me pregunto qué saben de mí estas cuatro paredes. Qué sabe de mí la lámpara del techo que parece tener ojos. Qué saben los carteles de toreros y los posters de modelos semidesnudas que tengo colgados. ¿Acaso conocen algo de mi esencia? Qué saben los libros de la estantería y ese pajarraco de trapo que reposa sobre ella al que llamo Pio Pio Baroja. ¿Conocen el detalle de mis miedos? ¡Sería un lujo que esta cama me hablara claro! Escucharía la opinión inerte de lo que me rodea para discernir si este mundo es solo una preparación para el siguiente.

miércoles, 30 de agosto de 2017

LA ELECCIÓN

Elegí ser una roca porque era la opción más compleja. Tenía otras alternativas: ser una flor, un pájaro, un insecto, un animal, un humano… Pero no; nada de eso. Tanta vida intimidaba, y la consideraba sobrevalorada en demasía. Quería hacerme visible en sustancia mineral, pétrea, más o menos dura y compacta; yacer como un elemento inerte y silencioso de la naturaleza. Eso es lo que quería, y sentir –sí acaso se podía– como las gotas de lluvia y el paso del tiempo excavaban oquedades en mi materia, para formar parte de un bello paisaje y subsistir como una singular ruina. 

martes, 29 de agosto de 2017

PACO DE LUCÍA

En el pueblo donde se mantenía un fuerte apego por la muerte, se tenía por costumbre desenterrar a los muertos al cabo de un año de su defunción. Un hijo, pasado ese tiempo, así lo hizo y fue al nicho de su madre. Allí le esperaba el sepulturero, provisto de herramientas para abrir la caja y depositar los restos en un saco. En su interior estaba postrado su esqueleto y el vestido de flamenca con el que prometió engalanarla, agujereado por mil sitios por los gusanos. También seguía sonando una musiquilla que le grabó, muy tenue, de Paco de Lucía. 

domingo, 27 de agosto de 2017

HUNDIR LA FLOTA

La vida puede interpretarse como los cuadrantes de «Hundir la flota», el tradicional juego de estrategia naval donde se involucra a dos participantes. Prácticamente, todo es agua, aunque Leandro, el frutero del mercado, es un auténtico acorazado. Atiende a una atractiva clienta con suma amabilidad e ingenio. B5; tocada. La joven sonríe, y él sigue encandilándola con su piquito de oro. C5; tocada. Consigue hacerla reír y que le brillen los ojos. Ha comprado un kilo de manzanas. No le cobra. D5; tocada. Ella se saca un papelito del bolso y anota su número de teléfono. E5; tocada y hundida. 

miércoles, 16 de agosto de 2017

EL HOMBRE QUE NO SUDABA

El hombre que no sudaba poseía luz propia, tenía algo especial. Nunca perdía el oremus por nada, y su mirada no conocía la inquina, pues la mansedumbre se adueñaba en él como una bendición. Le encantaba cortar jamón para los clientes. Tenía una tasca que sólo abría por las tardes; las mañanas las dedicaba a trabajar en su huerto. Era moreno, de ojos rasgados, y chupado como un palo. Su único defecto era que hablaba raro, tanto que un día dejó de hablar y alcanzó la perfección. Se volvió prácticamente invisible. Sin embargo, en el pueblo, las ideas que tenían que ver con la felicidad siempre acababan en su tasca.