lunes, 31 de julio de 2017

OJOS DE LOCO

¿Crees que tengo los ojos de loco?

Nunca he sabido comportarme como una persona.
Mis cicatrices segregan paranoia y cansancio,
y hago de vientre con la puerta abierta
para no morirme en mi propia pestilencia.

Me alimento de gominolas de colores
porque mi vida se enquista de demencia,
y en el trono inmaculado de mi baño,
cuando lo evacuo todo de una sentada,
recobro algo de cordura.

Parpadeo una y otra vez para ver fotogramas de futuro,
pero mis ojos, perplejos, se arrasan de lágrimas.
Veo el estupor caótico de mi vida.

Dime, ¿crees que tengo los ojos de loco?


viernes, 28 de julio de 2017

UN MENÚ ASEQUIBLE

Las semillas del tomate le ruedan por la boca, rebozándose con la saliva y el vino con gaseosa. Aspira a ser un gran crítico gastronómico, y, para practicar, se dedica a probar menús baratos de menos de diez euros. A través de la escritura, cuando acaba de degustar los platos, anota sus sensaciones. En esta ocasión ha visitado el Bar Manolo: “La bebida sabe a verano; la ensalada me conecta con un paisaje; los macarrones con la euforia; el postre, un vasito de helado de vainilla y chocolate, con la sonrisa de un niño; y el café, desgraciadamente, no entra”.

domingo, 23 de julio de 2017

EL CAMBIO

Corres peligro de convertirte en un buen hombre si la conciencia te dicta hacer buenas acciones. No caigas en eso. La bondad debilita. Es mejor que malpienses de todo aquello aparentemente afable. Hazme caso. Desconfía siempre. No seas tan cándido. ¿Qué te hace tener tanta fe en el ser humano? Atrévete a quemar algo; un contenedor, una casa, un bosque…Que el diablo entre en ti como lo ha hecho con las moscas y los mosquitos. Sé maligno. Siente el odio y el instinto suicida; y cuando estés dispuesto, morir será un simple vacío que podrás revivir las veces que quieras.

lunes, 10 de julio de 2017

COLORES

Oigo los colores. El magenta es criticón y escupe primicias infundadas. Para nada es mi color favorito. Ni el rojo, que es intenso y excesivo, y habla siempre de lo cruento. Apoyo suavemente la oreja sobre el verde y no me infunde esperanza. Más bien lo contrario; anuncia el poco tiempo que me queda: 23 días, 22 horas, 28 minutos y 44 segundos… El amarillo me relaja, es más imaginativo. Inventa historias. La última sobre un pueblo donde todos se llaman igual y practican acupuntura con cactus. El azul es un cielo, no habla, solo emite el sonido de chupar caracoles. Asquea un poco, pero enseguida me provoca un reír tonto que disipa lo inminente.

sábado, 8 de julio de 2017

EL HOMBRE DISTRAÍDO

El paisaje urbano consume al hombre distraído; a ese que deambula sin rumbo con las manos cogidas tras la espalda, sosteniendo entre sus labios habanos apagados. Ya lo tiene todo hecho; se ha descubierto a sí mismo con plenitud. Escucha las calles, observa la vida, y nunca habla. En su cabeza suena constantemente una canción triste que lo aísla del tráfago de la ciudad. Añora el ahora y los bancos con sombra donde dormita largas horas. Solo el horror se hace mueca en su rostro cuando descubre que el placer del tabaco que impregna su alma desaparece de su boca.