martes, 3 de febrero de 2015

OTRA ÓRBITA



Acostado en la cama enciendo la luz de la mesilla. Cargo el móvil en ella toda la noche, sin reparar en las ondas. Me ciño el edredón hasta el cuello y que penda similar en ambos lados. Tieso como un muerto apoyo mis manos frías sobre el pecho, y noto un débil tic-tac más adentro. Miro a la izquierda: armario, escritorio y estantería. A la derecha: la ventana que da al patio. Pienso muchas cosas. Nada bueno. Del techo gravita un pequeño ovni que clarea, entro enseguida en su órbita y, con los párpados pesados, paso a un dulce letargo.

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