martes, 14 de junio de 2016

B U C L E

Por la noche lo veo todo claro. Me abro una botella de cava y me la bebo entera. Son los únicos homenajes que me hago. Qué puedo hacer si no... Ceno normal; patatas hervidas con judías y pechuga de pollo a la plancha. Ah, y banderillas picantes, que me dan vidilla. Un bote entero. Combinan genial con la efervescencia del espumoso; igual que los huevos fritos que me hago si he de rematar la faena. Me acuesto alegre, sin pensar en nada, aunque me levanto con un miedo conocido que me dura todo el día, hasta que llega la noche.  

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