viernes, 17 de mayo de 2019

LA MANUALIDAD


El mundo empezó a torcerse cuando alguien rompió mi manualidad. Yo mismo la construí unas semanas antes. Me basté de unos alambres para crear el esqueleto, y de papel de periódico y cola para dar el volumen. Cuando la masa de papel maché adquirió la forma adecuada dejé que se secara y se endureciera. Luego lijé las irregularidades y pinté el cuerpo de color carne. A la cabeza le di expresión humana a partir de una foto de mi prima. Reproduje sus ojos, su nariz y su boca con un pincel fino. Las orejas quedaron tapadas por una pequeña peluca rubia que dispuse con gracia. La cubrí con un vestido de lunares amarillos, la calcé con unos zapatitos rojos de tacón y la engalané con un bonito collar y unos pendientes de flamenca. Me quedó divina. Tal como ella era.

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