domingo, 24 de abril de 2016

LA NATURALEZA ES ASOMBROSA

Tras la ocupación marciana me hice amigo de un alienígena bonachón que siempre señalaba las nubes. Pensaba que teníamos una tecnología avanzadísima para desarrollarlas. Yo me reía y le decía que no hacíamos nada, que era un proceso físico. No me creía. Le expliqué que al evaporarse el agua de los mares, el vapor que ascendía se condensaba y se transformaba en esas masas blanquecinas que veía; luego, llovía y se repetía el proceso. Aún fue peor. Se encolerizó y cambió de apariencia; le brotaron unos alargados apéndices con los que me apresó y me elevó hasta su nave nodriza


Relato finalista en Wonderland el 15/10/2016 .

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