jueves, 23 de abril de 2015

DURA DE PELAR



A quien yo quiero no le gusta que la quieran tanto. Le recito poemas los días de lluvia y le entran náuseas. Si le llevo el desayuno a la cama con la mirada tierna, se me ríe, me llama friki. Necesita poco afecto: algún beso, un abrazo por la noche y apenas roce, le empalaga. Si la agobio con que debemos hablar, se queda muda; “soy así” exclama, y se cierra en banda. Lo malo es que me conformo con eso mientras permanezca a mi lado. Es dura, aunque esta noche la pincharé con una rosa, a ver qué dice.

1 comentario:

  1. Sergi, no me esperaba ese final, pues no sé por qué, estaba convencido que una muñeca estaba en escena, por suerte no, y aún hay posibilidad de ablandar ese corazón que parece que es duro. Aunque, bueno... quizás el encanto está ahí en tratar de conquistarla día a día.

    Buen micro.

    Abrazos.

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